Reconocer el trabajo ajeno

Soy muy bueno encontrando fallos a los demás, en todo tipo de cosas, y además es algo que me pasa desde pequeño. Hasta el punto de que en mis tiempos de colegio tenía compañeros que me decían que era insoportable porque ‘no me gustaba nada’ y que a todo le encontraba pegas. Y aunque creo que es una habilidad bastante útil porque me permite identificar detalles aparentemente intrascendentes, sí que trato de cuidar que no se me escape de las manos, de modo que hace algún tiempo me propuse tratar de reconocer más el trabajo de los demás, y hacérselo saber; un poco en la línea de lo que os contaba sobre los buenos profesores.

Sobra decir que, en general, en los supermercados el servicio cada vez es peor. Al menos en Madrid, salvando Mercadona, el trato del personal hacia los clientes suele ser lamentable, les preguntas cualquier cosa y poco más o menos que te mandan a la mierda. Ya en líneas de cajas los productos directamente vuelan, los tiran al cajón sin ningún cuidado y durante el proceso los modales brillan por su ausencia mientras los ‘buenas tardes’ de los clientes se quedan colgando del aire esperando respuesta. La excusa habitual es que son trabajos muy mal pagados y que los empleados están muy quemados y explotados. Y será cierto, pero a mí esa excusa no me vale. Pero bueno, no es el tema del post. El tema del post es justo el contrario.

Fotografía de unas manzanas

msr.

Hace unos días, en la frutería del Supercor me encontré con un frutero de primera, tanto en trato (aunque para mi gusto rozaba un poco lo servil) como en profesionalidad. Le pedí unas manzanas, no recuerdo la variedad, y el tío me dijo que me llevara mejor otras, que eran un poquito más baratas y que estaban más ricas. Me comentó que a las señoras no les gustan mucho porque son demasiado duras, pero que para unas encías jóvenes eran una delicia. Llevaba razón.

A la semana volví, y me fui directo a comprar las mismas manzanas, y estaba el mismo frutero. Mientras esperaba turno vi como le comentaba a un señor que la piña que había comprado el día anterior era muy buena y que la aprovechase, porque las nuevas que estaban llegando no eran tan ricas. Dando consejos de calidad, como los tenderos de mercado de toda la vida, pero sin el punto interesado del tendero que te aconseja al tiempo que es propietario del stock, en un conflicto de intereses que no hay por donde cogerlo.

La cosa es que llegó mi turno y pedí las manzanas, le dije que eran para ir comiendo durante la semana, de modo que el tío fue seleccionando una a una en una progresión de madurez perfecta en que cada día de la última semana comí las manzanas justo en su punto. Conforme me las dio me atreví a decirle lo que pensaba, en una conversación tal que así.

Frutero — ¿Algo más, señor?
Hugo — No, muchas gracias.
H — Y permíteme que te diga que eres la persona que mejor me ha atendido en un supermercado en toda mi vida.
F — No será cierto.
H — Sí, sí lo es.
F — Muchas gracias, señor.

Por un lado supuse que al tío se lo dirían cada dos por tres, pero por otro pensé que igual no, que igual la gente no se atrevía a reconocerle su trabajo como merecía, y por eso me lancé.

La otra opción, como me dijo un compañero, es que el tío se pensase que me lo estaba intentando ligar.

No sé, igual os parece una gilipollez, pero me imaginé al frutero llegando a casa y contándole a su mujer que un niñato (al que por normas de la empresa daba trato de ‘señor’) le había dicho lo crack que es en su trabajo y pensé que igual le había conseguido devolver parte del buen hacer y el cariño que él mete en su curro.

Y lo cierto es que me sentí muy bien, debo hacer estas cosas más a menudo.

32 comentarios, frikis sueltos

A mi también me encanta reconocer el trabajo ajeno. Sobre todo cuando lo sientes, porque el reconocimiento sincero es muy agradable para quien lo recibe, o al menos eso creo yo. A ti no te cuesta nada y a él le deja satisfecho por hacer bien su trabajo.

Ah, en Santiago otro sitio donde te atienden muy bien es el Eroski (no el de Málaga)

Interesante post. Justamente hoy ha habido una charla del nuevo estándar de C++0x en mi facultad y me ha parecido tan interesante (aunque fuera la segunda vez que la escuchaba) que he tenido un gesto parecido al tuyo y me he acercado a darle las gracias personalmente al ponente al terminar.

Creo que esos pequeños gestos, aunque en la sociedad de hoy en día cuesten bastante, merecen la pena. O por lo menos a mí me gustaría estar en el lugar del agradecido algún día.

En el lugar donde estudio, un instituto público, he de reconocer que siempre ando saludando a las mujeres de la limpieza y tal, y en la hora del recreo estamos todos en la misma mesa merendando y tal. Supongo que el hecho de ir por la tarde cambia las cosas, ya que la gente es más madura que por la mañana.

En cuanto a el post en sí, cierto, hay cosas que se pierden. Pero al leerte no he podido sino recordar que en una excursión el año pasado al Makro, estuvimos visitándolo (nota: estudio cocina) y el sumiller estuvo genial, respondiendo dudas, diciéndonos curiosidades y no sólo limitándose a decir el típico discurso que tendría aprendido. Al acabar, me acerqué a hablar un poco con él (algo de culturilla de vinos tengo) y era igual de amable. Gente así hace más falta.

Podría poner más ejemplos, pero no es necesario, la esencia, al igual que en tu post, se entiende. :)

Michael J. Fox
15/03/2011 a las 00:07

En mi caso, me suelo fijar en el error de la gente con la que trato habitualmente, con diferentes resultados he de decir, si que me suelen decir que “Yo todo mal y tú todo bien”, o frases del mismo corte. Y la verdad es que cada vez me intento cortar más.

En cambio, cuando estoy tratando con gente “extraña”, véase un dependiente de una tienda de ropa, o la típica poligonera del súper, solo me doy cuenta cuando hacen cosas bien. No entiendo muy bien este comportamiento, pero los que lo hacen mal me generan indiferencia, y los que lo hacen bien me saltan a la vista. Y aunque pienso en lo bien que me han atendido, no suelo(por no decir nunca), decirles nada al respecto.

Esto me lleva a un tema que estuve pensando el otro día.
Estaba volviendo de un viaje, en avión, y cuando aterrizamos, los pasajeros arrancan a aplaudir. ¿Se merece más aplauso un piloto que aterriza que un fontanero que te arregla una avería?
Me explico, entiendo que(como en el caso de Hugo), se “premien” los comportamientos que van más allá de lo que es la obligación del trabajo de la persona “premiada”. Pero eso de “aplaudir” la obligación, me parece exagerado. Luego nos quejamos de que ciertos gremios están subidos a la parra.

Yo siempre pienso que igual que hay hojas de reclamación debería haber hojas de felicitación, que cuando alguien te atiende bien, y te deja verdaderamente contento, que pudieras dejar tu sensación de extra de buen rollo ahí, permanente.

Michael J. Fox, joder, no me saques ese tema que no respondo. No hay cosa más paleta que aplaudir un aterrizaje; bueno sí, aplaudir en el cine.

Hugo, joder, aterrizar un avión comercial es una cosa brutalmente difícil, sobre todo cuando las condiciones atmosféricas son adversas. Es un poco hortera aplaudir, pero no lo veo tan descabellado en los casos en los que el aterrizaje ha sido especialmente difícil por el viento o tras un largo viaje. Es más bien simbólico que otra cosa.

Haz un post desarrollando eso de “aplaudir en el cine”, porfaplis… xDD

Seguramente llegó a casa y le contó a su mujer que un niñato lo había tuteado. ¡Eres un maleducado!

Lo malo es cuando la persona a la que se lo quieres decir tiene un trabajo muy rápido y no sabes si al decírselo más bien la estás molestando. Eso me pasa a mí con la mujer que cobra los menús en la cafetería de mi facultad: es majísima y hace genial su trabajo, pero no da casi tiempo a hablar con ella desgraciadamente.

Yo también suelo comportarme con bastante educación con la plebe que me sirve correctamente. La última, por ejemplo, fue felicitar a una oronda vigilante jurada que, en la consulta de la Seguridad Social (en el ambulatorio), llamó la atención a unas marujas que estaban marujeando en voz alta. Una de las amonestadas se puso muy farruca, gritando que estaba en su derecho de hablar en voz alta.

La vigilante jurada (oronda) terminó por ponerla de patitas en la calle. No pude contenerme: le dí las gracias por poner orden el gallinero, que no estaba mi cabeza para soportar conversaciones de maruja a esas horas.

Notarás, Hugo, que con ese tipo de comportamiento (el de agradecer los pequeños detalles), los empleados empiezan a conocerte por tu nombre, y entablarás una agradable relación con ellos/as que puede terminar incluso en un sobeteo fugaz detrás de una estantería en el almacén. Y si no, tiempo al tiempo.

Michael J. Fox, Conozco ese comportamiento muy bien (me suele pasar igual a la que me descuido) y creo que es un tema de expectativas. Cuando la gente con la que tratas a menudo y te importa hace algo mal, le das mucha más importancia que si como dices, te ha tocado la cajera inepta o el camarero con alzheimer. A veces es difícil pararse un momento y reconocer las cosas buenas que hace la gente, y que solemos dar por sobreentendidas.

Lo de aplaudir en el avión y en el cine es digno de análisis, sobre todo esto último (es que perdona, ¿a quién le agradeces exactamente? xD).

En mi opinión, y creo que es tu punto también, la gente merece gratitud o reconocimiento cuando hace algo por sobre a lo que se hace como norma (recomendar una variedad de manzana por sobre otra) o incluso a lo que, en cualquier caso, le correspondería hacer (¿seleccionar manzanas una por una en orden de madurez? nunca visto), y no cuando cumple con su trabajo (vaya, gracias por aterrizar el avión, gentileza de tu parte xD). Y es que agradecer por todo me parece tan ridículo como no hacerlo nunca.

No se si el frutero habrá llegado a su casa a contarlo, pero si hay algo que creo definitivamente tienen en común este tipo de personas, es que ser reconocidos no es algo que les sea indiferente.

Lo que más me chocó cuando me vine a Madrid a vivir era el lamentable trato que te daban en cualquier lugar. Al principio me lo tomaba como algo personal hasta el punto de que ir a comer a algún sitio me costaba el cabreo.

Ya me he dado cuenta que evidentemente no es personal y que simplemente es algo generalizado (no solo en el servicio) y así aprendí a valorar un poco más cuando alguien me trataba como corresponde (ya que yo les trato igual, con respeto).

En mi caso creo que nunca he llegado a algo así, pero no me importa dejar generosas propinas cuando es bien merecido y dar las gracias repetidas veces.

@Aloisius Al menos en los hoteles sí tienes la oportunidad de felicitar a los empleados que te han tratado bien con una “hoja de felicitaciones”. Y la verdad es que hace ilusión.

bien hecho Hugo! muy pero muy bien hecho!

Creo que es una de esas cosas en las que nos estamos “Europeizando” y pasamos a ser más formales y asépticos. Una lástima, la verdad, para algo bueno que tiene el carácter español…

Si, aterrizar un avión con vientos cruzados racheados es fastidiado, pero no creo que lo que busque el piloto sea la aprobación del pasaje es ese momento en plan “lo voy a dejar suavecito que así ligo más cuando salga a despedir a la clientela en la puerta del cockpit”.

De todas formas siempre nos quedará en autolanding.

Pero volviendo al centro del post (y me sorprede que nadie lo haya destacado) la compra fue realizada en un Supercor. Claro, cuando tomo café en la plaza de Oriente los camareros se deshacen en favores y no me ponen mala cara si les hago darse otro paseo para traerme un vaso de agua. Los porteros de Pachá te franquean el paso con severa aprobación si les dices que vas a comprar una botella de JD en el cielo. Las colas no existen y las toallas te son ofrecidas por graciosas beldades al enseñar la goldcard del gimnasio…

Todo tiene un coste. Incluso la cortesia.

(La gente que aplaude en el cine es que no entiende como funciona el invento)

No sabes cuánto me siento identificado con los dos primeros párrafos. Demasiado, y ya está empezando a serme problemático, ya que ahora mis amigos ya me presentan como el “único tipo que sale de casa de buen humor, y entra en clase cabreado”.

Por lo demás, mientras no pidas/compres frutas fálicas, no creo que el frutero empiece a sospechar que tu agradecimiento implique algo más. ;)

Hablamos del trato recibido, pero habría que comentar también el trato que ofrecemos nosotros como clientes. No deberíamos esperar de nadie un tarto cordial si los primeros indecentes maleducados somos nosotros mismos.

Hay veces que ves a dependientes (dentro de dependientes podemos meter a cualquiera que esté dando un servicio del tipo que sea), que aguantan hasta límites insospechados y que hasta son capaces de recibir insultos del propio cliente por aquello de que están uniformados y representando a una empresa o trabajando en determinado establecimiento. Eso no debería ser de recibo.

Como clientes nos creemos que por estar pagando (aunque sean unos pocos euros), tenemos derecho a insultar, humillar y vejar a esa persona que nos atiende, y eso no es así. Más de una vez le hubiera dado el guantazo que se merecía a alguno de eso señores clientes tocapelotas que tanto abundan.

En fin, me enervo..

Pijus Erectus, ¿así es como terminaste tú con la vigilante oronda? xD

@Alexiam: me has quitado de la boca lo que iba a decir, solo cambia lo geográfico jeje.

Cuando vine a estudiar a Granada me chocó mucho el trato al cliente, tan radicalmente distinto al de mi pueblo (Cádiz) y la verdad es que me fastidiaba (ya una se ha hecho el cuerpo y no le da importancia). Ahora lo que me resulta curioso es ver la diferencia de concepto de mis amigos granadinos con respecto al buen trato de un dependiente, a menudo alguien es más amable de lo normal para ellos y a mi no me llama la atención.

Hugo, como dice el refranero español creo que “es de bien nacido ser agradecido” y tampoco creo que cueste tanto. Es una pena que la gente este tan empeñada en hacerse la puñeta (o por lo menos eso siento yo, al menos en la universidad) y no sean capaces de reconocer el buen trabajo de otros.

Con respecto al “vicio” de buscar fallos ajenos (que considero una habilidad siempre y cuando sea desde un punto objetivo) ¿eres asi de exigente contigo mismo?

De un tiempo a esta parte yo noto un preocupante exceso de mal café en los comercios de Oviedo. Es curioso como habiendo una tasa de paro del 20%, la gente que está trabajando parece más puteada que cuando había más empleo.

Evidentemente trabajar en Inditex o en atención al cliente de Movistar es igual de basura con un paro del 3% que con uno del 40 pero creía que el simple pensamiento de “por lo menos no estoy en la puta calle” animaría a la gente a esbozar media sonrisa en los días más duros. Es una reflexión de todo a 100 pero joder, a mí al menos me ayuda pensar ¡¡puedo cobrar un sueldo!! en aquellos días en los que más cuesta levantarse de la cama.

No sé Hugo, yo te juro que el tema de la gente desagradable y mal agusto en sus puestos de trabajo últimamente me entristece sobremanera. Y no es coña: me deja mal cuerpo. Así que al igual que tú, cada vez empleo menos tiempo en enfadarme con el desprecio y más en agradecer el detalle, el canturreo y la cordialidad.

Me encanta esta actitud, desde que vivo en Inglaterra agradezco esos detalles por parte de los tenderos, donde allí están a la orden del día, y es recíproco, que dada la acidez de algunos ingleses se podría pensar lo contrario.

me pasa exactamente lo mismo con un encargado de la seccion de panaderia-dulceria del spar que esta junto a mi casa. te atiende siempre con una sonrisa, te avisa de si alguno de los productos ya no esta fresco, etc. cuando le veo, suelo comprarme, algo, pero cuando esta la otra encargada, que es la tipica maleducada, paso de comprarme nada.

La única duda que tengo… ¿el frutero estaba bueno? ¿era joven?

Lo digo por pasarme por allí algún día…

En El Corte Inglés y sus tiendas, como a la que has ido, no sé si es porque les apuntan en la sien o porque los escogen bien, pero dan el mejor trato que uno puede esperar, no me sorprende tu artículo porque es algo fácil de observar, por eso prefiero pagar un poco más y que me laman el culo, soy cliente de El Corte Inglés a muerte :-P

Lo malo es que, en según qué secciones (sí, Informática xD) no tienen ni zorra de lo que te venden pero, hoyga, qué bien nos tratan :-P Has hecho muy bien, que sirva de ejemplo.

Te lanzo una sugerencia fuera de tema, si me permites, para futuros artículos, ahora que está en boca de todos: ¿qué opinas de la energía nuclear? ¿Qué te parece la información técnica que la ciudadanía emite valorando un tema tan complejo y qué te parecen las reacciones de quienes afirman que “no es el momento de hablar de los riesgos de la energía nuclear” (como ha hecho la revista El Jueves)? Como gurú que eres, siento curiosidaz por tu opinión :-P

Vedia, pero si no hay mucho que contar, ¿no?, son cosas paletillas.

Patricil, también lo pensé, pero es que ya le había empezado a hablar de tú y detesto la gente que cambia a mitad de conversación.

Rotane, en Supercor también me han tratado mal en ocasiones, aunque es cierto que el nivel por lo general es mejor.

ShadowCC, lo intento.

Elia, tenía unos cincuenta palos, así que no creo que sea tu tipo.

Christian, en unos días escribiré sobre la movida de Japón sí, aunque no para eso concreto que yo creo que ya salta a la vista. A la gente nos encanta hablar de lo que no tenemos ni puta idea, yo el primero.

Michael J. Fox
19/03/2011 a las 11:08

Christian, increíble el artículo del jueves. Qué razón lleva.

A mi me gusta esa actitud tuya, pero creo que en muchas ocasiones además de hacérselo saber a la persona es importante hacérselo saber a la empresa, ya que en muchas ocasiones no saben ni lo que tienen entre manos tanto cuando es por malo como por bueno.

Oye pues toda la razón del mundo. A mi a veces me da corte pero otras sí que lo agradezco. Una cosa que no aguanto es a la gente que trabaja repartiendo la comida del super a domicilio y te la sube arrastrándola por las paredes de mala manera como si no fuera comida, como si fuera cemento para la mezcla.
Sí es cierto que hay que agradecer más a aquel que se esfuerza para agradar al cliente, pero tampoco estaría de más que aquellos que trabajen de cara al público (y los que no también) se molesten en hacer bien su trabajo, o al menos que el cliente no se entere.

Holy coicsne data batman. Lol!

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