¿Por qué los ricos roban?

Sí, el título es sensacionalista. Es deliberado, dadme un voto de confianza.

En los últimos tiempos están aflorando flagrantes casos de gente con mucho dinero que, pese a ello, no parece tener reparos en robar (evasión de impuestos, principalmente). Me viene a la cabeza el caso de Urdangarín y la Infanta y el del futbolista Messi y su padre, pero hay docenas más. Eso sin entrar en las ingenierías contables perfectamente legales de los Google, Apple y demás conglomerados con sede irlandesa.

Lo primero que uno piensa es, ‘coño, y esta gente que tiene tanto dinero, ¿para qué cojones se mete a estos líos por robar un poco más?‘. Hay quien os dirá que precisamente porque roban es que son ricos (comentario muy ranciofact, dicho sea de paso), y hay otros que os dirán que todos los ricos roban en mayor o menor medida y que en realidad la justicia sólo pilla a unos pocos.

Por ‘rico’ me refiero a alguien que se levantaba más de medio millón de euros al año.

Yo sólo he conocido a una persona rica en toda mi vida, y nunca hablé con él sobre este tema, así que no tengo una muestra representativa ni mucho conocimiento sobre ello, pero sí me gustaría explorar un par de cosas sobre esta cuestión que nos afecta a todos bastante más de lo que podríamos pensar.

Fotografía de José María Ruiz Mateos bajando de una furgoneta a lo Equipo A

Ruiz-Mateos, El Huffington Post.

La primera es, ¿qué habríais pensado si el titular de este post fuese ‘¿Por qué los rumanos roban?’? Vaya pasada, ¿no?, menudo racista hijo de puta que se pone a generalizar como tal cosa. Pero el caso es que cuando uno habla de los ricos, o los pijos, el pecado propio de la generalización se diluye en los ajenos de los que van a recibir la crítica.

Yo también he sido culpable de esto, es una generalización fácil y, dado que ellos lo tienen todo, uno se siente moralmente autorizado, desde esa moralidad que sólo un David puede sentir contra Goliat o el antisistema que revienta un cajero automático del Santander. Total, que me he dado toda esta vuelta para añadir una palabra al título y no hacer pagar a justos por pecadores.

Bien, vamos cercando responsabilidades, asumimos que hay gente de pasta que sí cumple con sus obligaciones fiscales y nunca ha robado un céntimo y podemos seguir con el tema.

¿Por qué algunos ricos roban?

Sí, algunos ricos roban. Pero digo yo, ¿verdad que conocéis a varias personas, no ricas, que defraudan a hacienda? Están por todas partes, desde el chapuzas que se ofrece a repararte el aire acondicionado sin IVA hasta el autónomo que se deduce la factura del móvil de su mujer.

¿Veis por dónde voy?, creo que mejor añado otra palabra al título del post.

¿Por qué algunos ricos también roban?

Vale, un par de rodeos y ya tengo esto mejor enmarcado para adentrarme en la cuestión. Creo que algunos ricos también roban, fundamentalmente, por dos motivos.

El primer motivo es que están acostumbrados a hacer siempre lo que les da la puta gana y, de pronto, tener que pagar un dineral en impuestos les parece ofensivo y se niegan a hacerlo. Luego, cuando les juzgan, afirman no saber nada del tema, pero en realidad lo hacían con todo el convencimiento. Podríamos criticar esto pero, ¿qué queréis que os diga?, en un mundo en el que tras cada subida de impuestos Twitter arde con comentarios llamando a la insumisión fiscal, no me parecen éstos peores que los que, encima, alardean de ello públicamente.

El segundo motivo es que hay muchos niveles de riqueza. Sí, para la clase media, pensar en ser ricos nos hace fantasear con vivir en un loft de 600 metros cuadrados frente a Central Park y no tener que volver a preocuparnos de la cuenta del banco pero, ay amigos, cuando uno es rico siempre puede aspirar a ser asquerosamente rico.

Y, cuando a tu amigo, que sí sale en la lista Forbes, le trufan su yate de 40 metros de eslora con fruteros rebosantes de coca y bellas modelos diferentes cada puto día mientras tú tienes que conformarte con pillar un par de escorts de lujo, el fin de semana, en tu chalet normalito de La Moraleja es fácil pensar que, los 150.000 euros que tienes que pagar de impuestos este año, igual los prefieres invertir en un nuevo Ferrari que te haga olvidar las penas.

Y prefiero no pensar en la expresión ‘su paro’ porque me enciendo.

¿Es esto criticable?, por supuesto, pero no más que el que se despide de un trabajo y hace el apaño para que le despida la empresa en plan colega y así poder pegarse unos mesecillos cobrando el paro. Sí, su nivel de riqueza es muy distinto, pero si descendemos un par de peldaños y le preguntamos a un pobre de solemnidad (de esos a los que el Estado abandona sin tener nada que llevarse a la boca) probablemente le parezca tan repugnante una cosa como la otra.

Love is all around

¿Qué quiero decir con esto?, pues lo mismo que he planteado en otros tantos posts, que la mierda está por todas partes y que es muy fácil apuntar con el dedo a esta gentuza pero que, de cuando en cuando, también hay que mirarse en un espejo y descubrir que, si el yate fuera nuestro, a lo mejor también nos gustaba que las modelos tuvieran diecinueve años en lugar de veinticinco, aunque para pagarlo hubiera que dejar de abonar cuatro impuestos y darle manga ancha a nuestro contable para hacer de las suyas.

Al final no hay tanta diferencia entre el mítico ‘si cada español pusiera una peseta’ de Lola Flores y el mamonazo de turno que acumula las facturas de todo el año para ahorrarse unas cuotillas sin importancia. En un país en el que la economía sumergida ya representa una cuarta parte del PIB sólo es una cuestión de volúmenes, pero el germen putrefacto es exactamente el mismo.

9 comentarios, imagino que habrá habido una fuga en un penal

Uno de los últimos párrafos viene a llamar un tema que traté contigo en un famoso viaje de carretera: el famoso “arreglo del paro”.

Lo que más te perturba es, como dices, el hecho de “descender un par de peldaños” para preguntar a un “pobre de solemnidad” sobre su opinión. El asunto es el siguiente: la población de Sierra Leona vería igual de repugnante que aquí nos quejemos porque nos cierran una televisión pública o se dejen de dar ayudas a temas culturales mientras ellos apenas tienen para sobrevivir.

No deja de ser una lucha de clases, que es el problema que aqueja al mundo: muchas personas (aunque espero que no la mayoría) aspiran a una vida de riqueza, ausencia de trabajo y putas en bikini sobre un yate (lo más triste y vacío al que un ser humano puede aspirar). Esta visión casposa de la vida ideal que quiero pensar que no es compartida por la mayoría de personas (me pongo positivista).

En el caso de la gente que cobra la prestación por desempleo, Hugo, tienes una visión reaccionaria sobre lo que se espera de un desempleado. Percibo que tu idea de un desempleado debería ser alguien que agote hasta el último segundo de su respiración diaria en buscar trabajo aunque sea yendo puerta por puerta. Que dedique hasta el último periodo de ese tiempo en encontrar otro trabajo para no deshonrar la ayuda pública que recibe. De una manera u otra, es como esperar que un parado con prestación deba sentirse agradecido por ello y se sacrifique religiosamente hasta justificar el último céntimo que reciba del Estado por el bien del “conjunto de la sociedad”. O eso, o que cada uno alargue una situación de permanencia en una empresa en la que ni trabajador ni empresa están en buenas relaciones, pero donde uno tiene que estar, aunque sea a disgusto, con tal de ahorrar dinero suficiente para permitirse un tiempo de descanso y reflexión (concepto) sin depender de ninguna ayuda para poder reservar el subsidio por desempleo sólo a los pobres de solemnidad.

Yo, finalmente, me marché de cierta empresa (que me acabó despidiendo al crearse una situación de verdadera tensión) y cobré la prestación de desempleo (la primera ayuda que he recibido del gobierno y espero que la única en mi vida). Y me vino de puta madre: necesitaba tirarme un mes y pico sin hacer absolutamente nada y dormir lo que no había dormido antes y deshacerme del estrés acumulado. Necesitaba poder ir a ver a mi madre después de un tiempo y no tener que pensar en la fecha de vuelta. Necesitaba pegarme un viaje (a Madrid, tampoco fui muy lejos), quedar con mis amigos, conocer gente, hablar, retomar algo de vida social (que no tuve apenas mientras estaba 10 horas diarias en una oficina) y, lo más importante: ponerme al día en temas profesionales. WordPress había cambiado mucho en los años que estuve en el mundo de la oficina y dediqué el tiempo que estuve en el paro a hacer mis proyectillos de mierda, investigar, romper cosas y aprender y preparar el terreno para la etapa profesional en la que me encuentro ahora (un señor autónomo). Usé ese dinero público para reciclarme y tomarme el tiempo necesario para evitar meter la pata. Y me alegra haber tomado esa decisión porque, si hubiese salido de esa empresa para meterme en otra, seguiría haciendo un trabajo que no me gustaba y no habría tenido tiempo de reflexionar para cambiar a la situación profesional en la que estoy ahora (que me produce mucha más satisfacción y quizá hasta me permita pagar más en impuestos de lo que pagaba antes, pero esto está por ver).

E invito a todo el mundo a que lo haga, siempre que tenga buen fondo y realmente tenga sentimiento de responsabilidad consigo mismo y con el buen funcionamiento de la sociedad. No tienes por qué ser un mierda que se aprovecha de una ayuda. En este caso, como ha sido el mío, hay un contexto. No todos los que hemos cobrado el paro somos unos aprovechados que van de oca en oca y trabajan el tiempo justo para volver a cobrarlo, ni invertimos el tiempo de nuestra corta vida en descubrir nuevas ayudas con tal de no ganarnos el pan por nuestra cuenta y que la farlopa nos salga subvencionada. No tengo el sentimiento de deberle un duro a nadie, ni el de haberme aprovechado nunca de nadie.

Todo este rollazo lo suelto porque en su momento fuiste crítico conmigo (lo agradezco) y he pensado mucho en aquella conversación durante este tiempo. Y ahora que has escrito esto, creo que es el momento de rematar lo que me faltó decirte, ahora que he tenido tiempo de pensarlo y redactarlo. De paso, lo comparto con los demás. Y lo cuento porque quiero enfatizar el hecho de que es imprescindible valorar el fondo y la intención de la gente. No se puede arrollar con ese discurso (que está muy bien y es bueno saber que existe gente con esta conciencia del bien común) a todos por igual. No todo el que reciba una ayuda tiene que vivir de rodillas durante el tiempo que la reciba, ni tener el pensamiento de alargarlo “mientras se pueda”. Igual que no todos los ricos roban.

Paz y amor, Huge.

Ciertos puntos que no me parecen muy acertados (valga la redundancia):

-No es lo mismo atacar a colectivos desfavorecidos que a colectivos no tan desfavorecidos. Eso es lógico. No es lo mismo decir “Putos niños de África”, que “Putos futbolistas”. Ni siquiera hace falta aplicarlo al término robar: simplemente con la palabra “Putos” ya marcamos la diferencia. Así que este punto iría mucho más allá y no creo que tuviera nada que ver con el tema que aquí nos propones.

-Segundo, no es lo mismo ir a un banco y robar 1€, que roban 1 millón de €. Sí, la acción es la misma, pero por mucho que insistas no es lo mismo. Por mucho que la acción sea la misma, no es la misma cantidad.

-Y por último me hace gracia como te atreves a poner palabras a un “pobre de solemnidad”. Brillante, claro que sí.

Si un rico roba es porque al acostumbrarte a un nivel de vida, siempre quieres más. Creo que un pobre podría tener el mismo pensamiento de alguien de clase media que evade impuestos, ¿Por qué lo hace si tiene Internet, televisión y puede ducharse cada día? (Y notese el “creo”, nunca me he visto en esa situación).

Yo creo que no es tanto temas de envidias como que, sencillamente, si puedes tener X dineros y en vez de eso tienes X-N, pues te sientes tonto. Esto es natural, y es común a ricos y pobres.

Ayer fui a ver una casa. Los caseros se pusieron contentos porque somos menores de treinta años y pueden desgravar. Esto es perfectamente legal y alentado por la ley y difícilmente presenta problema ético alguno.

Los ricos roban porque pueden pagarse asesores fiscales y porque tienen contactos.

El hecho diferencial entre lo que hace el pobre y lo que hace el rico es que muy frecuentemente los ricos infringen la ley por el camino. ¿Por qué? Porque tiene cómo hacerlo, no porque se vuelva malvado al llegar a cierta riqueza o porque sea un clase corrupta aparte.

¿Respeta más la ley el pobre español que el rico español? Probablemente no, sólo que tiene menos poder para evadirla. Los dos problablemente lo hacen en un grado similar de acorde a sus posibilidades y a su personalidad (hay gente más arriesgada que otra, más concienciada, etc.).

Sólo matizo tus dos puntos de por qué los ricos roban, el resto del artículo perfecto.

PD. En la misma conversación los caseros me dijeron que según el contrato (por el Ayuntamiento de Madrid) la factura de la luz estaría a mi nombre, pero que, por no pagar la transferencia de titularidad y por tener menos lío en general, podríamos dejarla al suyo. Hale, una pequeña «ilegalidad» para ahorrarnos unos euros. Porque sabemos que quedaremos impunes.

Una pequeña puntualización:

Estoy totalmente de acuerdo en que hay que ser muy cuidadoso con las generalizaciones y que la palabra “algunos” era totalmente necesaria, peeeeero no es lo mismo generalizar en base a unas cosas que en base a otras.

En particular, la varianza en el comportamiento de “los ricos” es mucho menor que la varianza en el comportamiento de “los rumanos” así que generalizando (obviando la varianza y quedándonos con la media) en un caso se comete menos errores que en el otro.

Jo, echo un poco de menos aquellos años en los que esto hubiese desencadenado una serie de comentarios justificando porqué ellos mismos (comentaristas) desfalcan, roban o desfalcarían o robarían. Ya sabes: la edad de oro de la infamesfera.

Luego yo vendría y me pondría a insultar y todo aquello. Putos.

Agencia Tributaria
18/02/2014 a las 01:46

Usted evade impuestos y todo esto lo dice para lavar su conciencia. Le cogeremos, no lo dude.

Hay un determinado ecosistema donde se pone a prueba esta teoría, un entorno donde las diferencias económicas se diluyen: la carretera. Es cierto que una C-15 con veinticinco años se pondrá a 140 km/h con muuuucho esfuerzo mientras que un Veyron sobrepasa los 350 a la que se pisa un poco el pedal. Pero, salvando extremos, todos somos más o menos iguales.

Y desde mi experiencia de casi dos millones de kilómetros, he de decir que lo expuesto en el artículo se confirma. Los ricos, los pobres, las mujeres, los hombres, los jóvenes, los viejos, los andaluces, catalanes, castellanos y gallegos… casi todo el mundo conduce de puta pena, casi todo el mundo piensa sólo en sí mismo y, a la más mínima oportunidad de obtener un beneficio personal perjudicando al conjunto (pues ésta es la base de la corrupción), lo hace sin reparos.

Volatílicese a todos los políticos españoles y a todos cuyo patrimonio supere los cinco millones. Póngase en su lugar a gente de la calle, al azar. El índice de corrupción no variará lo más mínimo y hasta es posible que aumente.

La tendencia del ser humano es a buscar su propio beneficio. Lo único que limita esa tendencia es la represión o la presión social para no hacerlo de manera demasiado descarada. Cuando como en España, fallan ambos mecanismos, es imposible que no se robe.
Por otro lado defraudar a Hacienda puede ser malo, horrible e incluso delictivo. Pero no es robar, ni tan siquiera hurtar.
Un saludo.

Hay algunos ricos que roban, y a otro nivel, hay ricos que nunca quebrantan la ley porque ellos hacen la ley. Véase a Botín.

No me conteste todavía, bueno, mejor sí