Por encima de su cadáver

Hace unos días leía la noticia de la publicación de un nuevo disco de Amy Winehouse, el pequeño detalle de que esté muerta no es un problema para la industria.

No es la primera vez que se hace, de hecho es algo sumamente habitual, en cuanto se muere un artista de renombre se rebusca en viejas grabaciones y archivos y se edita un disco (o libro, o pinturas, o lo que sea que se encuentre en el expolio) y se aprovecha el tirón de la muerte en forma de recopilatorios salteados con algunas piezas inéditas.

Fotografía de un micrófono clásico con un fondo desenfocado

Aural Asia.

Siempre que veo una cosa de estas no puedo sino sentir lástima por los difuntos. A ver, está claro que habrá casos y casos, pero si un artista de primer nivel (que tiene todos los medios al alcance para difundir su trabajo, que no estamos hablando de Luixy Toledo, vaya) tiene material sin publicar casi con toda probabilidad sea por deseo propio.

Salvando las distancias, no me cuesta ponerme en el lugar de esta gente. Como imaginaréis no llego nunca a publicar muchos de mis posts (para vuestro alivio), bien por no estar terminados o bien porque considero que no cumplen mis propios estándares de calidad. Por ese mismo motivo no me gustaría que vieran la luz contra mi voluntad cuando la palme. No me gustaría que lo último que vierais de mí sea algo que ni siquiera a mí me convencía en vida.

Y ojo, que a mí la tiparraca esta en concreto no me da ninguna pena.

Habrá quien diga que los fans ‘tenemos derecho’ a disfrutar esas obras no publicadas, pero no, no lo tenemos. Y lo que más me jode de estos casos es imaginarme al típico agente (discográfica, editorial, etc.) con su camisa de cuellos enormes y cadenita de oro (el chuloputas típico de las pelis o de GTA Vice City, vamos) presionando al artista para publicar una obra durante años sin ningún éxito. Y al final, salirse con la suya en un supuesto homenaje, por encima de su cadáver.

14 comentarios, frikis sueltos

Una vez muerto, a mí me da un poco igual todo, la verdad. Que se apañen como puedan los que vengan, y que lo disfruten.

Esto mismo ya pasaba desde hace mucho, muchísimo. Pondré como ejemplo a Brahms, que siendo un perfeccionista como tú, y sabiendo que este tipo de cosas pasaban con frecuencia, quemaba las obras que había escrito y no le parecían lo suficientemente buenas como para publicarlas, así que cuando murió prácticamente no había nada que publicar de manera póstuma. Creo que si eres un artista que se preocupa realmente de la calidad de su producto deberías preocuparte también de no dejar mierdas a medio hacer, y asegurarte de que lo que no quieres que salga no existe. Porque cuando te mueras, si tenías éxito en vida, ten por seguro que va a salir hasta el papel con el que te limpiabas el culo.

A Kafka tampoco le convencían sus escritos, pero si no llega a ser por su amigo, que los publicó tras su muerte, nos hubiéramos quedado sin leerlo. De hecho él pidió que se quemaran.

Quiero decir: hay casos y casos.

José Francisco
22/11/2011 a las 18:59

El problema es que tus herederos reciben tus bienes y no sólo eso, sino los derechos sobre ellos.

Aquí yo no culparía al agente discográfico de turno sino a la familia que tenía esas maquetas. Raro me parecería el caso en que se publique un disco (de hecho, no conozco ninguno) sin el consentimiento de los herederos.

Total, una vez muerto tampoco se va a enterar, así que le va a dar un poco igual [/cinic mode]

A mí me parece mucho peor que se retuerzan las obras tal y como las concibieron sus autores porque no son lo suficientemente comerciales. Yo tengo un libro publicado (no me preguntéis título, por favor) que mi editor no consintió que lo prologara quien yo quise, por ejemplo.

En cuanto a lo que tú dices te doy la razón, no cabe duda que lo que no se quiere que salga a la luz no debería ser aprovechado por la discográfica de turno. Pero también hay que contemplar que puede que no sea ése el caso, y simplemente sean una serie de grabaciones que tenían una proyección de futuro y que al morir quedaron inacabadas y las han editado como han podido. Yo imagino que dentro de todo lo que se ha publicado tras su muerte se darán ambos casos.

Si hubieran hecho caso a Virgilio o si no se hubiera muerto cuando se murió (y por consiguiente le hubiera dado tiempo a destruir su obra como pretendía o, a saber, a perfeccionarla y haberla publicado él mismo) no tendríamos la Eneida que es una obra preciosa.

Aquí es que en vez de comentar bien vamos a pillarte y ponerte casos para llevarte la contraria xD

¿Cómo?! ¿Ya está?! En fin… Prefiero esto que no un post cada mes.

Respecto a los comentarios, precisamente el post pone que por muy buenos que sean, no justifica que salgan a la luz si la voluntad del artista es otra.

He llegado a tu blog así un poco de rebote. Me han pasado uno de tus artículos, he salido al general, y me he enganchado leyendo unos cuantos más.

Enhorabuena, creo que me pasaré por aquí de vez en cuando.

PD ¿Cómo puedo ponerme un avatar?

They want to release my bad songs and I say “Noooooooooo, noooo, no!” (/el fantasma de Casavinos)

eltercero, justo iba a comentar el curioso caso de Kafka:

https://en.wikipedia.org/wiki/Max_Brod#Publication_of_Kafka.27s_work

Igual, para ser honestos, estando vivo ya había publicado Metamorfosis, y los otros libros (El Desaparecido, El Proceso, El Castillo) los dejo inconclusos, pero sí, mejor que no los quemaron :D

Podríamos encontrar millones de ejemplos más.

Mozart murió dejando su Réquiem inacabado, y su mujer le pidió al discípulo más avanzado que lo terminara, porque le hacía mucha falta ese dinero.

Pero también quisiera hacer una distinción entre “obras sin publicar porque al autor le parecieron malas” y “obras sin publicar porque cuando murió el autor estaban a medias”. En el segundo caso, si el artista pensaba publicarlo, no veo qué hay de malo en que alguien lo continúe y lo publique (en el caso de discos, por ejemplo, si a está grabado y sólo hay que mezclar/masterizar me parece bien que el productor lo termine y lo publique).

Todo depende de lo que esté escrito en el contrato que vincula al artista y su empresa distribuidora (discográfica, editorial, whatever). Si se hace con determinados artistas, es porque, legalmente, se puede.

Claro, que eso no quita que tengas toda la razón del mundo. A mí también me gustaría controlar mi imagen dentro de lo posible una vez muerto.

No es que leyendo el post estuviese pensando ya en el caso de Kafka, sino que estaba seguro de que ya lo habrían mencionado antes en comentarios, así que nada que añadir por ahí.
No, no se trata de que tengamos ‘derechos’, pero si se trata de que el público, nosotros, no tenemos la culpa de que tus estandares personales de calidad sean tan altos. Esta claro que todos los que tenemos un blog o lo que sea tenemos un puñado ingente de borradores, y que varían desde esbozos, entradas dejadas a medias, otras acabadas pero que no tienen el ‘punch’ (supongo que es ese estandar personal de cada uno al que te refieres, no llegan al listón), y otras que sencillamente las escribiste en un calentón o por una razón muy concreta, aun siendo perfectamente válidas, pues no sé, pasó el momento de publicarlo o no supiste darle salida, o lo que sea. Algo habrá publicable, ¿no? Pero mira, aunque inacabadas, esas buenas ideas siguen estando ahí, y es en muchos casos una pena que quedasen inacabadas, y para pena que se muera el artista, más pena que encima su esperado disco o libro dejado a medias nunca lo escuche ni lo lea nadie.
El ejemplo más inmediato que se me viene a la cabeza, ahora que está de actualidad, es Tintín y el Arte Alfa, la obra que dejó Hergé a medias y con instrucciones muy precisas de que nadie la continuara. El editor, en una decisión que no reprocho, acabó editando una edición ‘de lujo’ (que tiene tanta ironía como guasa la palabra) con todos los bocetos de esa obra que ni siquiera se sabe como acaba.
Lo que con todo esto quiero decir es que como público, nosotros también sabemos implícitamente que el disco, el recopilatorio o lo que sea publicado es esa cosa que el editor se saca de la manga y que por razones evidentes no tiene el visto bueno del artista. Así que bienvenida la decisión, es una jugada sacacuartos por parte de su editor/manager o quien sea, pero los fans, fanes y fanses definitivamente también está claro que deseamos ese alivio de luto.

No me conteste todavía, bueno, mejor sí