Ideas for life

Sobre las ideas, y la forma de llevarlas a cabo hay mucho escrito. Hay quien dice que tener una buena idea es la puerta al éxito. Por contra, hay quien dice que cuando tienes una idea no tienes absolutamente nada hasta que no eres capaz de llevarla a cabo. Algunos otros se desmarcan diciendo que tener buenas ideas no vale de nada, que lo que vale es que se te ocurran docenas de ideas geniales cada día porque de entre todas esas alguna realmente diferenciadora habrá. Yo creo que seguramente sea una de esas cosas que no se puede generalizar, y que son las propias ideas las que determinan que sean un éxito por sí mismas o que requieran mucho trabajo de fondo.

Tuve otra época en que decía que de mayor quería ser ‘jefe’.

Me considero un tipo con bastantes buenas ideas, y hasta innovador a mi manera. Cuando era un crío y me preguntaban por lo que me gustaría ser de mayor solía responder ‘inventor’. Ser inventor, bajo mi perspectiva, era algo realmente mágico. Alguien capaz de llegar y decir ‘toma humanidad, aquí tienes la radio, haz que tu voz llegue al instante a distancias enormes’. En mi cabeza no estaban la cantidad de conocimientos que habría que tener para plantear algo como la emisión de radio, o la variedad de contactos necesarios para establecer estándares y redes de uso globales, pero el germen del acto de inventar era en sí mismo lo que verdaderamente me atraía. Y me atrae hoy.

Fotografía de una serie de cuatro lavadoras de color amarillo, una de ellas con la puerta abierta

stevec77.

Y es que hoy sigo pensando de una forma bastante parecida, y me sigue seduciendo enormemente esa gente que es capaz de hacer cosas que mejoran significativamente la vida cotidiana de los demás. Gente gracias a la cual hay puntos de inflexión, puntos en los que puedes decir concretamente que ‘antes del día tal, no existía esto otro y la gente tenía que hacer esto y aquello para conseguir algo parecido’.

Está demostrado aquello de que ‘las ideas flotan’ y muchas veces en la historia se han creado cosas muy similares en lugares distintos, a la vez, y sin que unos tuvieran constancia de que los otros estaban trabajando en lo mismo. No es algo tan raro, la base de conocimiento humana es la que es, y la capacidad que tenemos las personas normales también es la que es, de modo que es muy razonable pensar que se alcancen soluciones parecidas a problemas comunes.

Por descontado, muchas de estas ideas son simple basura desde su propio nacimiento.

Como decía, prácticamente no hay día que no se me pasen nuevas ideas por la cabeza. De todo tipo, muchas de ellas son reducibles a software (aplicaciones, servicios, etc.) porque es un área que me apasiona y de la que tengo más conocimiento, pero otras muchas ideas son de cosas más tangibles o de aplicación general. Algunas son simples ideas que podrían tener su utilidad y poco más mientras que otras son cosas por las que creo que la gente podría estar dispuesta a pagar (algo).

Mierda, ¡si eso ya existe!

La cuestión es que, de todas las ideas que voy seleccionando, en ocasiones me encuentro que son cosas ya llevadas a cabo por personas que tuvieron la idea mucho antes que yo, y que además hicieron todo lo necesario para materializarlas.

También es inevitable pensar si, sin ser conscientes, ya sabíamos de la existencia de esa idea.

En este punto, además de sentir cierta frustración infantil (como el que llega a saquear la mina de oro y se encuentra que se le han adelantado, o el que cae en el ‘Parking Gratuito’ del Monopoly justo después de que caiga un rival, cuando ya no queda ni un billete) no puedo evitar cierta alegría al pensar que esa era una buena idea. Que sí, que no la voy a llevar a cabo yo, pero ha salido de mi cabeza y con el empuje necesario ha habido quien la ha convertido en realidad. Es decir, la semilla era buena.

Mierda, ¡si eso se me ocurrió a mí antes!

Otro tipo de idea es aquella que tienes, valoras como buena, pero no llegas a llevar a cabo y, pasado el tiempo, es convertida en realidad por otra persona.

En este caso la frustración es mayor porque la oportunidad sí estuvo ante tus manos cuando aún era completamente original. Siempre puedes pensar que los que finalmente la han llevado a cabo habían tenido la idea mucho antes y la habían madurado mejor, pero la sensación de oportunidad perdida no te la quita nadie. Es algo así como si dijeras, ‘oye, vaya cabronazo ese que se ha ligado a la chica de la que llevo años enamorado y a la que nunca le dije nada’.

Mierda, ¡ah no, que ahora sí!

Como me toque la Lotería me compro un parque científico y la lío parding.

Ya os digo, he tenido, y tengo, ideas frustradas de este tipo literalmente a punta pala; pero no me mosquea, sino todo lo contrario. Antes me asustaba que con el tiempo dejasen de ocurrírseme estas cosas, pero veo que en realidad voy a más; con lo que desde mi punto de vista la cosa es así, si soy capaz de generar ideas de mi tiempo antes o después seré capaz de materializar una de ellas en condiciones en el lugar adecuado y haré algo que valga la pena.

Por el momento lo que estoy intentando hacer es ejecutar más ideas, poner más opciones en el plato de la balanza de las que cosas que he hecho en lugar del de las que pude haber hecho ya, o podría hacer en el futuro. Esto es complicado porque algunas cosas se escapan claramente de mis habilidades o tiempos y necesito la ayuda de compañeros con los que colaboro ocasionalmente, pero eso también me está ayudando a empezar a cuantificar el esfuerzo de la ejecución de las ideas y la valoración razonada para medir mejor en qué meterme en cada momento y ver con qué cosas puedo apechugar yo solito, y con qué cosas no.

Y bueno, esto es un poco todo lo que quería comentar aunque haya sido un poco inconexo. En resumen, que sigo por aquí, que estoy haciendo más cosas que nunca y empezando a dar salida a algunas de mis ideas, con variable éxito.

Si tenéis inquietudes similares os animo a hacer lo mismo.

12 comentarios, frikis sueltos

Hala, ¿qué se supone que pasa si caes en el Parking Gratuito? Para mí siempre ha sido una casilla sin efecto ninguno.

Harad, las normas Parker sentencian que, oficialmente, esa casilla no tiene ningún valor más allá del simple paso del turno pero, para dinamizar un poco la partida, hay normas caseras que concluyen que ahí se deposite el dinero que cada jugador pague en concepto de impuestos. Pero no es jugar limpio.

Respecto al artículo, ¿has pensado en hacer lo que la prensa relata sobre Steve Jobs? Esa vaina que cuenta que tiene sus ideas en un “cajón” y, cuando llega el momento adecuado, las rescata. A veces, no sólo depende de ti el hecho de poder materializar una idea. Tan sólo a veces, es el paso del tiempo quien debe madurar la idea.

Hugo, cuando hagas esto semanal, te habrás convertido en mi Carrie Bradshaw.

Harad, Christian, y ahora me diréis que subastáis toda propiedad en la que caiga un jugador y no la quiera comprar.

Sobre lo que comentas de Jobs, pues hombre, mis ideas son bastante más de andar por casa, pero sí, suelo documentar un poquito de que iría la cosa y me lo guardo.

Yo en el último año he redescubierto varios teoremas (y definiciones, y propiedades, y…). La gracia es que, por lo menos en mi campo, redescubrir algo te suele proporcionar una idea bastante clara de en qué estaba pensando el autor original y por qué hizo las cosas de una determinada manera y no de otra. Además de cierto orgullo de poderte medir con aquellos que han triunfado en tu campo…

La pregunta que me queda siempre en estos casos es si hubiese sido capaz de conseguirlo en su momento, es decir, la notación, la cantidad de cosas que sabemos sobre un tema concreto y el ambiente que se respira en una disciplina va evolucionando con el tiempo y tengo la sensación de que inventar algo en su momento debió ser mucho, mucho más complicado que hacerlo hoy en día (aunque apenas hayan pasado 10 años).

PD: De pequeño yo también quería ser inventor y obligaba a mi padre a acompañarme cada año a visitar Galàctica, (ahora Attic). De hecho sigo sin renunciar a algo por el estilo si bien he matizado mucho el campo de aplicación y me conformo con la parte teórica…

Hablar de ideas es inevitablemente hablar de futuro y pasado.
Cuando era pequeño también quería ser inventor, comprarme una bata y ponerme pelos de loco y la cara negra sucia de las explosiones por los experimentos.
Fan del quimicefa y de hecho algún gato ha pasado a mejor vida por ello.

Me identifico muchísimo con la creación de ideas y no patentarlas ni crearlas. Tengo uno que no se la diré a nadie y que no entiendo cómo nadie lo ha hecho ya, jeje.

Es curioso como Steve Jobs sale siempre que se habla de inventos o de ideas. Es increíble como un chaval en su garaje con un amigo puede cambiar el mundo, varias veces. Hace que te sientas capaz de todo. De hecho, he visto hace poco anuncios de Madrid Emprende que se hacen eco de esto.

Como último apunte, creo que mi inventor favorito es un eterno olvidado de la historia y sin quererlo (u omitiéndolo) lo has nombrado.
Nikola Tesla, auténtico genio, cumple perfectamente la descripción de inventor a la que nos referimos. Inventó la radio (aunque Marconi “se la robó”) finalmente EEUU ha admitido que él es el legítimo inventor. No le dieron el Nobel por su enemistad por Edison, del cual fue empleado y trabajador de sus empresas (Edison cayó en gracia).
Tenía una granja a las afueras donde hacía sus experimentos de transmisión inalámbrica de energía y hasta construyó el mismo una antena gigante. La energía que sale del enchufe se la debemos a él. Máximo defensor de la corriente alterna, uno de los genios de la historia.

Enhorabuena por el artículo

Daniel Generoso
22/09/2011 a las 15:31

Yo también quise ser inventor. No recuerdo querer ser otra cosa hasta que la práctica del deporte hizo de mí un mal estudiante y terminé estudiando “cualquier cosilla” (ojo, en la universidad, faltaría más). Admiro mucho a Tesla también, pero creo que “en lo que viene siendo ideas” un tal Leonardo les cubre a todos de guano puro.

Saludos.

Por supuesto, hablaríamos entonces de la Champions League de los inventores…
El amigo Da Vinci es otro nivel… Hay quien cree que simplemente veía el futuro e intentaba plasmar en sus dibujos lo que podía entender de esas complejos inventos: máquinas voladoras, carros de combate, ametralladoras…
De lo que hubiera sido capaz con medios.
Aún así, era más de ideas, otros inventores han sido más ejecutivos.

Otro niño que quería ser inventor por aquí :) Ser informático (desarrollador) creo que es lo que más se acerca hoy en día, aunque ojalá existieran los científicos locos.

Sobre lo de las ideas, completamente de acuerdo, no valen absolutamente nada. Hay que intentarlas, probar y sobre todo fallar. En estos días llevarlas a cabo es más fácil que nunca.

Qué bueno leer lo que dices!!!me ocurría y ocurre lo mismo…cuando me harté de decir a mis conocidos que eso ya se me había ocurrido a mi decidí dejar esas ideas por escrito y con fecha…se quedaron alucinados cuando vieron que la wikipedia se me ocurrió unos cuantos años antes de que se diese a conocer, claro que cuando vi los inicios de ésta y me percaté de lo que era tuve que quitarme el sombrero, la forma de llevarla a la realidad me pareció sobresaliente.
Tengo que reconocer que mi punto débil (y supongo que ahí está lo realmente duro) es pasar de la idea a la realidad…ahí me ganan todos!!!:-)

Yo trabajo en I+D, y a veces tengo el problema de que si no sabes DE TODO no puedes desarrollar algo concreto.

Necesitas saber MUCHO sobre el material adecuado para construir.
MUCHO sobre los problemas que puede solucionar.
MUCHO sobre cosas que pueden hacer lo mismo que quieres, y ya estén por ahí.

Tienes que abarcar muchos aspectos: funcional, económico, de diseño, de fabricación, de marketing, de mejora contínua…

Por eso puedes tener una muy buena idea y sólo tienes humo. Y eso es lo que te hace rendirte, el laaargo camino hasta materializarlo.

Un muy buen gran artículo.
Creo que las ideas y su ejecución, en parte, están muy ligadas a la creatividad. Y la mayoría de veces cuesta llegarla a ejecutar de buena manera. Por eso me ha gustado tu planteamiento de que aunque no las ejecutemos, es importante tenerlas.

Un saludo

Las buenas ideas no interesan…
Solo interesa que haya gente para consumir…
Una idea que provoque traer a los buenos de vuelta a nuestro país, no le interesa a nadie.
De todos modos, lo haré…

Un saludo.

¡Apúntate!, ¡habla!, ¡apúntate!, ¡habla!