Escuchando los silencios

Hay un tema de la opinión pública que desde hace algunos años me molesta horrores, además es un tema que veo cada vez más. Una injusticia que se repite impunemente en las conversaciones de bar y los streams de Twitter. Pero es una injusticia que no pienso defender en público.

Sé que sólo mencionar el tema en cuestión me haría perder la batalla, instantáneamente.

El bueno de Forrest Gump dando un speech de puta madre sin darse cuenta de que los micrófonos se han desconectado y nadie le está escuchando

Y es que es uno de esos pocos temas, tan delicados, que con sólo decir una palabra te pones en una situación muy comprometida. Las justificaciones que tendría que dar no cabrían en un tweet, ni en dos, y no estoy por la labor. He visto a demasiada gente desangrarse en las trincheras.

No, no es el ‘gracias Steve Jobs’.

Y por eso no lo voy a hacer, y no lo voy a hacer porque he aprendido de Rajoy y Apple.

La segunda, ya tal

Seguro que todos recordáis el infame episodio en el que Mariano Rajoy evadió la segunda parte de una pregunta doble añadiendo un ridículo ‘la segunda, ya tal’ delante de su primera respuesta.

Algo verdaderamente vergonzoso en un cargo público, más aún en el caso de un presidente de gobierno, más aún durante una rueda de prensa y más aún a las luces de un caso de corrupción. Pero de todo se puede aprender.

Si preguntamos hoy por la calle estoy seguro de que mucha gente se acordará de lo de ‘la segunda, ya tal’. Otros muchos ya habrán olvidado las palabras concretas y dirán ‘lo otro, ya tal’. Pero la inmensa mayoría no se acordará de cual era concretamente la pregunta o acusación que le habían hecho. Sí, ‘algo de Bárcenas’ o ‘lo de los SMS aquellos’ nos dirán los más puestos en política. La noticia era que Bárcenas había entrado en prisión, y la pregunta era si el encarcelamiento le parecía una noticia positiva para la ciudadanía.

No leo muchas noticias de España últimamente, pero cada vez que lo hago se me caen las pelotas.

La dura realidad, brillante desde un punto de vista de comunicación, es que ya casi nadie se acuerda de que el presidente del gobierno tuvo en plantilla y se cruzó mensajes de ánimo con este hombre. Sí, su popularidad está bajo mínimos pero ahí sigue. Y además, aparentemente, hay temas más importantes con los que rasgarse las vestiduras.

Peekabo

Me niego a andar poniendo la manzanita de  Watch cada vez.

Algo parecido anda haciendo Apple con su dichoso Watch. Los tíos se están cuidando mucho en no decir que el Watch es un ‘smartwatch’. Puede parecer una tontería, pero hacerlo (como sí hacen en las notas de prensa cuando dicen que el iPhone es un smartphone) sería reconocer que el peluco con apps es una categoría de producto ya existente y a la que ellos han llegado tarde.

En unos meses sacarán el ridículamente gordo reloj al mercado, harán su clásico rodillo marketiniano y lo venderán como pan caliente, a mí el primero. Y probablemente nadie se acuerde de que había smartwatches en el mercado desde 2013.

Con estos dos ejemplos tan lamentablemente enlazados sólo pretendo resaltar la importancia de tratar de prestar atención a los silencios y a las omisiones para llegar a muchas de las verdades que quedan colgando por ahí.

No, no es nada espiritual, esto no va de frases de ‘Es mejor permanecer callado y parecer tonto’ ni basura de ese estilo, hablo de puro pragmatismo, hablo de atender a lo que la gente no dice. No llevo mucho tiempo haciéndolo pero ya he descubierto que es una herramienta de gran utilidad. A lo mejor es obvio y yo era el único empanado de la sala, pero bueno, yo aquí os lo dejo por si a alguien le vale.

6 comentarios, han comido lengua

Caramba, han salido dos taglines ‘míos’ consecutivos.

Supongo que es inútil preguntar así que ni lo haré pero me corroe no saber la polémica opinión de nuestro querido Hugo.

¿Ya se puede declarar a infa.me como blog muerto? Una pena la verdad, aunque no solia comentar siempre me han encantado las opiniones de Hugo!

Ni un solo post, ni una mísera aparición pública Twitteril en el último año… ¿Sigue usted vivo o qué? No me asuste.

Sin noticias de Hugo.

Como fan de este blog.. todavía podemos tener fe en que volverás?

Saludos,

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