El hábito sí hace al monje

Hace dos meses de mi último post, acojonante, ¿eh? No sé si me ha echado de menos pero os aseguro que yo sí he echado de menos escribir en el blog; mucho.

Si tuviera un euro por cada post que he empezado a escribir en estos dos meses y que he terminado descartando podría quitar el AdSense.

Es muy curiosa la forma en que funcionan los hábitos de los seres humanos. Un día no encuentras un tema sobre el que escribir, o no consigues sacar el tiempo necesario, o empiezas a escribir algo y cuando estás a punto de terminar te parece una basura y lo tiras; cuando te quieres dar cuenta llevas ocho semanas sin escribir dos malditas frases seguidas.

Es muy parecido a lo que pasa con el entretenimiento multimedia. De pronto encuentras una serie que te gusta mucho y durante unos días te ves montones de capítulos del tirón. Entonces pasa algo que te hace romper la racha y no vuelves a ver esa serie en la vida. Esto es aplicable también a los videojuegos, ¿quién no se ha viciado cuatro días seguidos a un juego y, de pronto y sin saber por qué, lo ha abandonado de vuelta a la estantería (o a ese disco de chorrocientos teras lleno de carpetas llamadas ‘Escritorio OLD’ y cosas así)?

Es algo que también sucede con amigos o conocidos. Gente con la que te ves muy a menudo en una determinada época y, llegado un día y sin motivo concreto la cosa se enfría y no vuelves a quedar en meses, o incluso no vuelves a verlos.

Si no pilláis la referencia de ALF no merecéis perdón.

En el caso más delicado también pasa en las relaciones sentimentales, parejas que se acostumbran a pasar días y días sin un solo abrazo y cuando se quieren dar cuenta son como el matrimonio del Sr. y Sra. Armonía.

Son malos hábitos que se establecen, o buenos hábitos que se pierden; según se mire.

Fotografía en blanco y negro de un niño jugando con sus manos sobre arena en forma de anillos

mapgoblin.

Dicho esto, mitad excusa chunga por no haber aparecido en dos meses y mitad reflexión de todo a cien, paso a la auténtica chicha de la entrada. Y es que quiero hablar de los hábitos de trabajo, de nada en concreto, sólo de la actitud ante el trabajo y la forma de hacer las cosas en el día a día. No me refiero a la productividad, ni a los medios, ni siquiera al fin. No voy tan lejos, sólo me refiero a la actitud.

Desde que cambié de curro sufrí un buen cambio de mentalidad (o tal vez fue al revés) en cuanto a la calidad de mi trabajo y mi profesionalidad en general. Me da vergüenza reconocerlo, pero en mi trabajo anterior llevaba cerca de un año limitándome a cubrir expediente de la forma más comodona. Empiezas con el hábito de no dar el 100% y cuando te quieres dar cuenta estás dedicando más tiempo a tomar cafés o mirar gilipolleces en internet que a hacer algo de calidad. Y sí, sacas el trabajo adelante, pero eres consciente de que podrías haber hecho las cosas mejor; y lo peor de todo es que te la suda. El mal hábito ha ganado.

Por ‘consultora’ me refiero a cualquier empresa un poco gorda en la que nadie se involucra realmente con el proyecto, etc. Luego hay de todo, lógicamente.

Ya era consciente entonces, pero ahora que miro con perspectiva lo veo con mucha más claridad. No hay nada más nocivo que currar en una consultora sin mucha atención al detalle para convertirse en un cutre de tomo y lomo. Y yo no era un caso aislado, tengo amigos a los que les ha pasado (o les pasa) exactamente igual en otras empresas. Un par de años más así y tal vez no habría tenido ya vuelta atrás.

Hoy día no sé si mi trabajo es bueno o malo pero os aseguro que hago todo lo que está en mi mano para que sea todo lo bueno posible, y que puedo respaldar cada una de mis decisiones. Seguro que cometo errores a porrillo, pero son por desconocimiento, por falta de experiencia o por falta de talento; no por dejadez. Es todo lo que se le puede pedir a alguien.

No sé muy bien cómo se podría orientar esto de forma general pero creo que los tiros van en dos líneas, dos preguntas a contestar afirmativamente para mantener los malos hábitos a raya.

La primera sería preguntarse si, honestamente, uno considera que merece hasta el último céntimo de su sueldo. Yo antes no lo merecía, ni de lejos.

Aquí cuelo lo de ‘porno’ para atraer visitas de ‘monjes porno’.

Y la segunda es preguntarse si te gustaría que la tarea con la que estás en cada momento fuera tu tarjeta de visita ante alguien a quien admires profesionalmente (sea lo que sea, desde un fragmento de código si eres programador, a una salsa de tomate si eres cocinero, un desfalco si eres político o un profundo gemido si eres actor porno (o tenista)).

29 comentarios, debe haberse caído Twitter o algo

#magustao el “desfalco”.
Bienvenido de vuelta, y gracias por avisar en lo de las empresas grandes en las que nadie se involucra.

Es bueno tenerte de vuelta Hugo :)

Hace precisamente poco me estuve preguntando si realmente lo que hacia era bueno al 100% (encima soy cocinero, así que me ha gustado tu ejemplo =) ) y con esas dos preguntas me has hecho replantearme si de verdad merzco el puesto, y al responder que no, he caído en que tengo que ser más detallista (y más en una cocina de estrella Michelín). Me ha gustado mucho el post, y se te ha echado de menos por aquí

Un saludo!

Me pasa exactamente lo que mencionas de tu anterior curro, hoy en día voy a currar y me siento desganado, he pillado el hábito de tocarme los cojones y miro internet el 60% del tiempo, hago las cosas mal y más despacio, y lo peor es que me la suda.

Pienso hacer como tú, cambiar de curro y ponerme las pilas entonces.

Lo del «desfalco» tiene una referencia quinceemesca indudable. Fdo. un autónomo.

Vaya timo! no hay ni monjes porno ni ná! mierda de google!

Al final todo es cuestión de motivación. Quien esté libre de pecado…

Gracias por regalarnos tus sabias reflexiones, un día más xD

Yo tengo suerte de estar en una startup. Somos pocos y bien avenidos, y todo el mundo curra al máximo para que la cosa salga adelante.

Me parece muy humano que adoptaras tales hábitos de trabajo estando en según qué sitios.

OIGAN COINSIDO KON ROVERT NO AHI MONJES PRONO NI NADA ESTO HEZ UN TIMO Y UNA CHINGADA PERO HECTOR NOS ALEGRAMOS DEBER LE DE VUELTA MUXAS GRASSIAS DE ENTREPIERNA Y A SEGIR HACI Q NOS GUSTA MUXO SU BLOC Y YA ESTA VAMOS PEROCRUPA2 X SU AUCENSIA YO TANVIEN PIEN SO Q EL TARVAJO DEVE ASERCE BIEN X HESO SOY MUY METI CULO SO EN TO DO LO Q A GO Y PUES NUNGA EXO UN POLBO RAPIDITO SAVEN ES MEJOR DILATAR EL OJETE CON TIENPO A PORVOKAR UNA FISURA ANAL X CER MUY PERSIPITADO YA Q LUEGO LA FISURA OVLIGA A TU ESKLABO A GUARDAR ASBTINENSIA UNA CEMANA Y BUENO PARA HESO HIMBENTO DIOS LAS VOKAS PERO UNA CEMANA A VASE DE MAMADAS ES HECSCESIBO MI NIK NESECITA HAUJEROS PELUDITOS PARA MANTENER EL APEYIDO

Qué mítico el ‘Escritorio OLD’, pensaba que era la única que lo hacía.
Con el tiempo me he ido sofisticando y ahora lo llamo ‘Desktop OLD_x’, donde x tiende a infinito.

Maravilloso análisis trabajo-motivacional, enhorabuena.
Yo he pasado dos épocas de esas de entrenar para las olimpiadas de la mediocridad, la primera me llevó a cambiar de empresa, de casa y de país, y la otra creo que la estoy superando sin necesidad de cambios tan profundos, aunque tampoco gratis, claro.

A parte del aspecto personal, el de pérdida de respeto por uno/a mismo/a, es muy chungo que cuando la gente sabe de lo que eres capaz, porque cubrir expediente como dices, resulta especialmente imperdonable. Y al final del día, somos seres humanos no máquinas, estamos sujetos a malas rachas y desmotivaciones. No creo que ello nos haga merecedores del paredón laboral.

Por otra parte yo creo que incluso en una empresa gorda, donde por fuerza hay un porcentaje de insulsos (o tal vez solo gente con poca vocación y diferentes prioridades) y el edor de la procrastinación se percibe desde tu mesa, se pueden hacer cosas importantes, marcar la diferencia y volver a casa pensando que te has ganado las patatas y la Guiness.

Sabia reflexión, que creía que habías hecho ya antes de cambiar de curro.

Yo estoy cobrando una mierda y teniendo que dar clases particulares para subsistir, pero trabajo en algo en lo que me involucro al 90%. Hace 6 años cobraba 400€ más al mes que ahora (y con los precios de entonces!) pero me habían ido quitando poco a pococ de los proyectos que más me interesaban y la mayor parte de mi día se dedicaba a tareas rutinarias y ayudar a los dueños de la empresa a sentirse importantes. No es lo mío, mi trabajo productivo se fue estancando y la parte que me interesaba se había ido descartando. Acabaron por no renovarme, tras un año en el cual me habían aumentado el sueldo a los 2 meses (antes de lo pactado), me habían dado un ayudante y luego despidieron a mi compañera y me retiraron de la parte interesante de mi trabajo.

Tuve la oportunidad de entrar en una empresa que era más de lo mismo con mejor sueldo o en la institución donde estoy ahora, en un grupo de investigación. No lo dudé y no me arrepiento. Lo otro era prostitución mental.

Este es uno de los grandes problemas del siglo XXI. De hecho, en vez de estar estudiando, estoy viendo blogs, así que me siento bastante indentificado.

Además, se me quitan las ganas de ponerme manos a la obra sabiendo que aunque terminase la carrera mañana mismo, no sentiría el orgullo de haber acabado algo sino la vergüenza de haberlo sacado casi todo con la ley del mínimo esfuerzo. Cuando un proyecto llega a la fase final con pinta de mediocre, es imposible encontrar motivación en acabarlo. Y supongo que pasa con todo.

Hola.

Bienvenido de vuelta. Leo tu blog, pero rara vez comento.

Y sí, tengo muy en cuenta eso a la hora de trabajar. Renuncié a mi anterior trabajo por éso mismo. No es bueno estar trabajando sin ganas, ir y pasar el día de largo sin hacer algo productivo. Es mejor darle la oportunidad a alguien que en realidad sí lo haga con muchas ganas.

Lo ideal es hacer las cosas que a uno le gusten. Las haces bien, con ganas y encima te pagan! (Fue el consejo de mi padre al momento de elegir carrera).

Gracias por volver, antes de ayer estaba viendo que aún estaba la misma entrada. Pensé que tu nuevo trabajo te tenía realmente entretenido.

Pd. Pijus Erectus, cuánto tiempo te tardaste para escribir en el salvaje dialecto choni-hoygan? Me has hecho reír.

Besos y abrazos desde Colombia.

PIGUS HEREKTUS, HERES HUN HIJNORAMTE, THE AZ DEJAO UNA AXE EN TU NONVRE. AJA AJA AJA AJA AJA AJA AJA

Yo suelo resumir esos pensamientos que todos se nos han pasado alguna vez por la cabeza con una palabra.

Coherencia.

Y esto lo aplico no sólo al trabajo sino a todos los ámbitos de la vida. Podrás ser bueno o malo, podrás equivocarte o no, pero nunca podrás decir que no has hecho las cosas como tenían que ser, o al menos como creías que tenían que ser.

Interesante pensamiento, con eso que tantos que trabajamos en empresas un poco grandes sentimos. Hay tanta burocracia y tan poco aprecio por conseguir buenos resultados, que es muy facil cobrar sin hacer nada digno de mención. Así después hay crisis y tanta mediocridad.
Viva las empresas pequeñas!

Yo estuve en una consultora seis meses y lo termine dejando por lo mismo que tu dices. Iba a trabajar para cumplir expediente y para nada me gustaba lo que hacia. De ahí monte una academia que verdaderamente me tiene enganchado y que si me motiva día a día.

También es cierto que trabajar para uno mismo o en algo que es parcialmente tuyo es muy diferente.

Enhorabuena por tu blog

No me acaba de convencer la forma, pero la idea del post la comparto, aunque no la practico. En algunas profesiones podemos hacer eso, pero por respeto al que no tiene trabajo, uno se tiene que aferrar a lo que tenga, aunque no llene del todo, salvo que tenga un buen plan de escape.

Una gran reflexión. La motivación es la clave de todo, tanto en el trabajo, en los estudios y en la vida en general. Cuándo la pierdes nada bueno pasa.

Yo hace poco que estoy trabajando desarrollando aplicaciones para iOS y a parte de que me encanta, somos pocos en al empresa y la motivación para tirar adelante está.

Un saludo,

PS: como habrás visto por twitter me he descojonado al leer la frase “Quiero estar a -21 centímetros de ti” en el subtítulo del blog xD

Curioso, me siento igual que tu pero no me había dado cuenta de que era así.
Es una sensación maravillosa saber que te has ganado cada céntimo del sueldo, que cada vez que vuelves para casa sabes que has hecho una buena labor.

Hola,

Me alegra verte escribir de nuevo. Yo todavia no trabajo, pero en la facultad si que me pasa algo relacionado con lo que dices. Al principio, cuando nos mandaban trabajos para hacer, me esforzaba mucho en que quedaran bien. Pero a medida que fui viendo que daba igual el esfuerzo (estoy convencida de que no se los leen y ponen las notas a voleo, por cosas que he visto), pues fui poniendo lo justo para pasar del apuro (cuantro cosas y una portada bonita).

Da pena acabar haciendo las cosas así, pero con todos los trabajos que nos mandan y lo poco útiles que son (porque si suspendes el examen de poco te vale el trabajo) pues te resignas a ir haciendo lo mínimo para seguir.

Joer, qué reflexión más profunda. Como otros lectores, yo también leo el blog, pero no he comentado nada hasta ahora. Te habíamos echado de menos. Una entrada muy bien llevada, y las preguntas al final, dejadas así de manera retórica, me han encantado.
Ahora toca reflexionar cada uno en su blog o en su casa sobre esta entrada y las preguntas al final.

Creo que a todos nos ha pasado esto en algún momento, y la solución no es cambiar de trabajo, no sólo porque no están los tiempos para esto, sino porque eso no soluciona nada.

En mi caso, no es la pregunta del dinero la que más me ha llamado la atención, sino si unos utilizaría su tarea como tarjeta de visita. Creo que por amor propio, siempre intento hacer bien mi trabajo, aunque soy consciente de que el tedio, el cansando y otros factores hacen que a uno, en ocasiones, “se la sude”. A mi me pasa.

Hace cuatro meses me di cuenta que la actitud era mi fallo en casi todo. Incluso he superpuesto la actitud a la salud. Ahora dudo cual debería cuidar más.

Bienvenido y recuerde que no tiene más vacaciones este año.

Yo creo que no hay que darlo todo en cada trabajo, yo creo que hay que hacerlo bien y nadamás para luego dar alguna que otra sorpresa.

Hola, me ha gustado mucho el post. Definitivamente todos pasamos por lo mismo en alguna ocasión, lo que sucede es que se pierde la pasión hacia lo que hacemos, sea el trabajo o lo que sea. Lo importante es replantearnos los motivos para trabajar en ese puesto y tratar de retomar la actitud del inicio (porque imagino que el deterioro de la actitud es progresiva , al menos eso me pasa a mi). Es la primera ves que leo tu blog, asi que me llevo una buena primera impresión.
Respecto al hecho de que no hayas escrito por dos meses, lo único que puedo decir es que me legra que hayas recuperado la inspiración.

Por fin estas de vuelta! :)

Yo no estoy super-orgullosa de mi trabajo,pero sí lo hago lo mejor que puedo dentro de las posibilidades que tengo. No puedo acelerar el ritmo a toda la oficina ni dar informaciones que no estoy autorizada a dar.

Me gano mi sueldo, que no es tan alto, es más .. el año pasao me descontaron bastante por ser una empresa estatal y a cambio tuve que trabajar igual o más y aguantar que la gente diga que la gente como yo no trabaja.

Tampoco creo haber hecho algo “Bueno para el Mundo”, cada vez que termino el día. Pero me siento medianamente bien pagada y respetada, satisfecha y relajada, cosa dificil hoy en día, no?

La alienación de Karl Marx, bendita alienación.

Veo a mucha gente identificada en tu post (entre ellos a mi misma). Muy buena reflexión y mejor explicación de la situación.

Esa es una de las muchas motivaciones que he perdido no sé bien dónde; aún siento retorcimiento de tripas y angustia ante ello, porque se traduce en perder el camino y no sentirse a gusto con uno mismo, como bien comentas.

Quizá en algún momento consiga recuperarla, en el momento adecuado, con los cambios adecuados. Por ahora, no hay manera.

Intento empezar volviendo a asomarme a las palabras; y eso me ha llevado de vuelta a tu color rosa.

Abrazo, Hugo.

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