Deshaciéndome de cosas

En cuestión de días estaré de mudanza, uno de esos trámites de la vida que según uno pasa se promete no volver a tener que sufrir.

A no ser que estés dispuesto a gastarte la pasta en contratar una mudanza completa, en que unos tíos vienen a tu casa y hacen las cajas por ti, el trajín de empaquetar toda tu vida en cuadriculadas cajas de cartón no te lo quita nadie. Días raros, de esos en que está todo por el medio, que la luz se refleja de manera diferente por los muebles que ya no están y la acústica de las habitaciones cambia produciendo ecos inesperados. Días en que la nevera está prácticamente vacía y se repite esa sensación constante de que te estás olvidando de algo.

Fotografía de unas piezas de LEGO de colores

Alan Chia.

El caso es que en esta ocasión, empujado más por la necesidad que por la voluntad me he propuesto deshacerme de una buena parte de mis bienes superfluos, a fin de minimizar la cantidad de cosas a transportar y, nunca lo habría dicho, está siendo muy refrescante.

Sólo un ejemplo

Hubo épocas en que compraba un juego prácticamente cada semana.

Una de las joyas de mi patrimonio (por llamarlo de alguna manera) es mi colección de videojuegos de PS3, amasada a lo largo de años y con un volumen de más de sesenta títulos. Una estantería de IKEA enterita hasta los topes en un canto al síndrome de Peter Pan que hace las delicias de mis sobrinos y que calculo, grosso modo, me ha debido de costar entre 1200 y 1500 euros. No es mucho, comparado con según que hobbies.

El caso es que tras calcular el coste de llevármela a mi nuevo hogar me he animado a liquidarla (aupado por la cantidad de cosas que ya había estado vendiendo desde hace días, discos duros viejos, teléfonos móviles obsoletos, experimentos fallidos y demás). He separado los pocos juegos que verdaderamente pienso rejugar y he puesto el resto en venta. Es extraño, pero a medida que he ido colocando juegos y recuperando parte de la inversión (aspiro a ingresar una tercera parte de lo gastado) he podido sentir un intenso alivio en múltiples planos, de ahí este post.

Por un lado el alivio de obtener ‘dinero gratis’, que es algo bastante molón, además con los pagos en efectivo la sensación de la pasta en la mano es un estímulo muy potente que los que cobramos por transferencia no estamos acostumbrados a sentir. Por otro lado el alivio de saber que estoy simplificando mi mudanza considerablemente y que cada juego que vendo es menos espacio ocupado desde el día uno en mi nueva morada. Pero, sobre todo, el alivio más potente es el de sentir que estoy aligerando la mochila con la que me manejo por el mundo.

Lo he visto varias veces en distintas personas y es un patrón que no falla, la gente más interesante que conozco, casualmente, es capaz de hacer una mudanza con dos maletas y un taxi. Venden una Xbox o un juego de cacerolas que les estorbaba y ya están listos para empezar de nuevo en otro sitio, ligeros como plumas y sin preocuparse de si mudar un sofá EKTORP a 1500 Km. sale más caro que comprarlo de nuevo en destino. Me parece digno de admiración.

Si eres esa tía no te me ofendas con el estereotipo, ¡eres feliz!

Ojo, no es que ahora vaya de zen ni ninguna de esas mierdas de tía cuarentona que hace yoga, lleva el pelo corto y teñido de rojo y prefiere un buen libro a un buen revolcón. Si tuviera pasta ilimitada me encantaría comprar millones de cosas y tener espacio para meterlas pero como no es el caso creo puedo resolver mejor el puzzle con las piezas que ya tengo sobre la mesa.

No sé, hasta ahora siempre me había sentido muy seguro de mi modelo de vida y mi forma de comprar según que cosas pero todo este proceso me está agitando una serie de cimientos que, en la puerta de los 30, me dan una extraña sensación de inercia que me resulta de lo más llevadera. Por un lado me gusta comprobar que las cosas no son necesariamente como yo pensaba, o que mis criterios personales han cambiado con los años que llevo viviendo por mi cuenta, y eso creo que es bueno.

Me mola ver que según el momento puedo adaptarme a lo que me pide el cuerpo y los planes de futuro, aunque por el camino tenga que decir adiós a un buen puñado de derrapes, saltos, disparos, goles, castillos conquistados y mundos liberados de las garras de malvados jefes finales.

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Y yo aquí comenzando mi colección de vinilos. Apostando por el futuro.

La última vez que me mudé (yo, una única persona) fue apenas 150m, en mi misma calle, y me pareció un completo despropósito la cantidad de cosas que… no que tengo, que almaceno. Pero me cuesta mucho despedirme de todo, incluso de lo que manifestamente me esfuerzo en no volver a utilizar.

¿Cuál es la mejor plataforma para vender ese tipo de cosas? Tengo libros y vinilos que igual me apetece vender para hacer sitio pero entre Selltag y demás…

¡Gracias!

Como lector tuyo desde hace mucho tiempo, me quedo con las ganas de un post donde disecciones las estrategias seguidas para vender esas cosas de las que te estás deshaciendo: ¿ebay? ¿wallapop? ¿foros especializados? Seguro que estaría bastante bien escuchar tus consejos…algo parecido al post de consejos para la vida.

Yo sufro una especie de síndrome de diógenes y también soy de los que guarda, almacena y es incapaz de deshacerse de nada. Es algo contra lo que pretendo luchar. Esporádicamente me he deshecho de alguna cosa por ebay pero tengo que hacer una gran OPV.

Pues eso, que seguro que estaría bien leerte al respecto.

Ahora mismo me encuentro yo en proceso de desacerme de mierda infinita que tengo de cara a una mudanza y eso que será en la misma ciudad (casi pueblo) y que ahora mismo vivo en casa de mis padres por lo que tampoco es que tenga TANTAS cosas que llevarme.
Y sí, doy la razón al de arriba que es interesante saber cómo desacerse de algunas cosas especialmente tengo el problema con muchas cosas de valores bajos, como pueden ser componentes informáticos de hace 15 años

Yo estoy en ese proceso casi de continuo. Catorce mudanzas desde 1992.

Ebay para lo que realmente sabes que va a merecer la pena pagar el transporte.

Milanuncios para esas cosas enormes que incumplen la condición anterior.

Nolotiro para eso que intuyes que sólo regalado se va a separar de ti.

Punto Limpio para el resto.

Un día de éstos tendré que vender incluso el material robado. Y pensar qué hacer con los cachivaches a los que hacía referencia Kapisketo. Algún museo de informática tiene que haber que acoja en su seno tarjetas de sonido ISA, módems de 14400 y disquetes de 5 y 1/4 a estrenar.

Yo estoy vendiendo todo en la web del Segundamano, he probado todas las alternativas y creo que esto es lo más efectivo de largo. Hay muchos usuarios y la gente no se anda con mierdas, una llamada para concretar la recogida y listo. De una docena de personas a las que he vendido cosas sólo uno me ha dado plantón, el resto gente muy correcta y todo bien.

Y en cuanto a estrategias, pues hombre, algo tan obvio que a mucha gente se le escapa, es poner precios competitivos (tirar los precios, vamos). Por ejemplo, hoy he vendido cuatro librerías Billy de IKEA, las más basicas, que valen 30 euros nuevas. Pues las he puesto a 10 euros y en un par de horas ya habían volado las cuatro y tenía 40 pavos en cash en mi mano. Mi razonamiento es que por 20 míseros euros he disfrutado una librería durante cinco años, otra gente prefiere ponerla a 20 euros y pasar días sin que nadie les llame.

Yo empecé de una forma muy parecida, una mudanza en la que no me podía llevar todo y al final, terminé siendo amante del minimalismo. Eso fué como hace año y medio y ahora sigo intentando que mi vida quepa siempre en si no dos, tres maletas (descontemos muebles pero me cabrían todos en mi coche en dos viajes y al cambiar de país no me llevaría ni una semana venderlos).
Dicho sea, hago yoga, pero me voy a salvar de tu estereotipo porque ni tengo el pelo rojo ni tengo 40 tacos.

Sólo quería decir que me parece una reflexión en general muy buena, que la gente puede ir cambiando y lo que hoy les parece un tesoro igual ya mañana no. Cambiar es importante porque te mantiene en movimiento. Todo lo que no se mueve se muere así que sigue en proceso continuo.

Un saludote ;)

Desde hace tiempo también me sobra todo y la asistenta, ebay, la portera y el contenedor de peru para tirar ropa se están poniendo las botas. Como no soy rico me revienta pensar la de miles d euros que he regalado o tirado a lo largo del tiempo, pero bueno. Yo uso ebay porque en segunda mano la gente regatea y cosas así. Poco a poco me he llegado a creer ese “the luxury of less” que lei en un libro y cada vez me pienso más comprar cualquier cosa. Dònde te vas?

Cuando tuve que mudarme a finales de julio decidí hacer más o menos lo mismo. Yo era de llevármelo todo a mi piso, y con una mudanza cada nueve meses se hacía engorroso. Hasta muebles tenía. Mi propio escritorio, mi propia silla, mi propia televisión.

Para este año he decidido ser algo más minimalista en ese sentido. A ver cómo me sale. Porque el lunes me vuelvo a mudar.

¿Por qué no pruebas a deshacerte de la tilde en “Sólo un ejemplo”, que sobra más que los juegos de la Play?

Raul, lo contaré una vez este hecho, que no quiero gafarlo.

L. P., me gusta poner la tilde en ‘sólo’, entre otras cosas porque este blog se tituló ‘Sólo otro blog infame’ en su primera etapa, y lo quiero mantener.

Ya las echarás en falta, no hagas caso a la gente que dice que hay que desprenderse de los bienes materiales porque en realidad quieren los tuyos.

Mejor evita comprar cosas nuevas y estruja las viejas hasta el final.
Si no quieres hacer el juego al capitalismo lo mejor es no entrar en la dinámica de la obsolescencia programada: comprar-tirar-comprar

Me encanta el planteamiento! estoy totalmente de acuerdo en la forma de plantear siguientes etapas. Sin duda, es algo que a mucha gente le cuesta muchísimo, pero si analizamos la situación no es más que una sobre posesión de las cosas. Seguro que no utilizamos ni la tercera parte de las cosas que tenemos en casa, pero tirarlas…

Si comentas puede que conteste (algún día)