¿Cuánto dinero hay que ganar para ganar el doble?

Me habéis visto escribir sobre temas de pasta unas cuantas veces, tirando de archivo me topo con este post de hace más de siete años en el que hablaba de lo peligroso de acostumbrarse a gastar. Muchos de mis consejos tiene que ver con dinero.

Y es que las finanzas personales me han interesado toda la vida. Cuando era pequeño mi familia pasó de ser la típica familia acomodada que va de vacaciones cada verano a terminar desahuciados rozando la pobreza. Cada vez que pasaba por Caja Madrid me cogía un buen taco de aquellos formularios de ‘ingreso’ y ‘extracto’ que tenían calco por detrás. Luego en casa los usaba para cuadrar cuentas imaginarias con dinero de Monopoly. No sé, tal vez esas experiencias me llevaron a crecer pensando que prestarle atención a lo económico era una buena idea.

Cuando era adolescente siempre tenía una hoja de cálculo a mano para tomar decisiones en las que pudiera ahorrar un poco. Antes de comprar el Abono Transporte de cada mes me calculaba el número de días lectivos en caso de que tirar de bonos de 10 viajes fuera más rentable ese mes (aunque andar con los billetitos sueltos fuera un coñazo). Me hacía mis gráficas y tal, vamos, típico chaval empollón.

Curiosamente, a medida que me he hecho mayor y ganado más dinero no he cambiado tanto en mi forma de ver las cosas. Tengo siempre un ojo en los gastos de hoy, por ejemplo, sigo a rajatabla la regla de no comprar nada de lo que no me pueda permitir comprar dos. O dicho de otro modo, nunca compro nada que deje mis ahorros en menos de la mitad de lo que eran. El otro ojo lo tengo en el largo plazo, en el que contemplo cosas simples como la inflación de cada año o cosas más complejas como anticipar el impacto de la próxima crisis financiera o cuantificar qué pasará cuando en cinco años los avances en inteligencia artificial me dejen sin sustento.

Resumiendo, me tomo el dinero en serio.

La tabla del 2

La siguiente cuestión tal vez sea obvia para algunos de vosotros pero os aseguro que es algo que he preguntado a mucha gente (cientos, literalmente) y a la que, sorprendentemente, nadie parece responder razonadamente.

Olvidaos de brutos y netos, olvidaos de impuestos y deducciones, pensemos sólo en salario mensual limpio, en un escenario hipotético con números redonditos.

Mi no entender, pero si iguales son…

¿Si ahora estás ganando 1000 euros, cuánto tendrías que ganar para ganar el doble? La mayoría de la gente contesta 2000 euros. Y se equivocan. Se equivocan por pensar en el dinero como un recurso lineal (mismo error de los que critican jugar a la Lotería). Un sueldo de 1000 euros no vale 1000 euros, lo que vale es lo que te queda a fin de mes tras pagar los gastos fijos (si es que queda algo).

Siguiendo con el ejemplo, si a esos 1000 les descontamos un coste de vida de 800 euros al mes (alquiler o hipoteca, recibos, comida, transporte, etc.) se nos queda un extra de 200 cada mes (para ahorrar, invertir, donar o gastar en caprichos). Mientras que cobrando 2000 nos quedaría seis veces esa cantidad.

Visto de otro modo, para ganar el doble de 1000 euros (con estos mismos gastos) en realidad sólo hace falta ganar 1200.

¿Por qué importa?

Algún día hablaré sobre esa gentuza que dice cosas como ‘con el aumento de salario pago tantos impuestos que me queda menos neto que antes’ o ‘pago más impuestos porque tengo dos pagadores’.

Lógicamente estos números son sólo un ejemplo simplificado. Los tramos impositivos hacen que a medida que manejas salarios más grandes las diferencias sean menores, por no hablar de que los gastos de una persona suelen seguir a sus ingresos (todo el mundo prefiere vivir en una casa más grande o más cerca del centro), pero incluso considerando todo eso la realidad es que para duplicar ‘lo que te sobra a fin de mes’ puede que sólo te haga falta un aumento de sueldo relativamente modesto.

Y es por esto que es tan importante negociar fuerte los salarios, porque a menudo un incremento aparentemente insignificante se torna mucho más sustancioso cuando nos fijamos en lo que realmente queda tras descontar los gastos.

Lo contrario también es cierto. Si aceptas un nuevo empleo en el que vas a cobrar ‘algo menos’ ándate con mucho ojo porque lo que parece una pequeña rebaja en la nómina puede tener un impacto enorme en lo que ese salario te permite hacer a final de cuentas.

4 comentarios, nada, la gente tiene mucho tiempo libre

Todavía huele a nuevo.

Qué bonito ha sido seguir leyendo este blog en 2018.
Ojalá siga dándote por escribir y publicar.
Abrazos, querido mío.

Rediós, cómo me alegro de que hayas vuelto a publicar algo.

Antiguo Lector
05/03/2018 a las 15:39

Wow! Curso de formación aburrido en el curro y de repente, flash, Infa.me y cuadradito rosita son las dos cosas que se me han venido a la mente. Me alegro de haber vuelto y que tu sigas por aquí.

Ahora que ya he hecho la mamada de protocolo online, quería comentar que el post es interesante, pero la pregunta que usas tramposa. Usas “ganar”con dos significados distintos: el primero, el sueldo total a final de mes y en el segundo, el sobrante después de todos los gastos obligatorios (o no tan obligatorios). Por eso todo el mundo tiende a fallar. Empieza a preguntar “si tu sueldo es de 1000 euros, cuanto tendría que aumentar para que te sobre el doble de dinero a final de mes”. Aunque no mola tanto.

¡Déjame un comentario choleee!