Cuando una máquina te dice que ya estás muerto

Recauchutado del
9/10/2006

Este post podría hacerse un poco duro si tenéis en estos momentos a un familiar en un hospital, o habéis perdido a un ser querido recientemente. Si es así, esperad al próximo post y ahorraos el mal trago.

Monitor cardiaco

Tiene gracia eso de ‘constantes’, si lo fueran no haría falta la máquina.

Imagino que todos tenéis claro lo que es un monitor cardiaco. Son esos cacharritos de hospital, tan típicos de las películas, que se dedican a decir a todo el que pasa por delante de una cama cuál es el estado de las constantes vitales del paciente. En esencia, sacan por pantalla el electrocardiograma del paciente en tiempo real.

Pliego impreso de un electrocardiograma

☣ bionerd ☢.

Hace unos años tuve que pasar unos días pinchado a uno de esos monitores y os aseguro que es una sensación realmente extraña, aunque parezca una gilipollez ese cacharro no sólo vela por tu integridad sino que es un auténtico chivato de tu intimidad.

Imitar a Julián Lago es una de esas pequeñas cosas que se están perdiendo, yo lucho por evitarlo.

Me explico, te lo ponen para controlar que no te pases de vueltas (y la acabes palmando) pero lateralmente permite a todos los que se acerquen a tu cama el ver de primera mano tu estado. Si tratas de mentirle a un familiar, y decirle que te encuentras bien, el monitor te delata. Es como la máquina de la verdad pero sin presentadores gilipollas y pausas interminables para publicidad, ni el clásico ‘no conteste todavía, hágalo después de la publicidad’.

Cuando entré en urgencias y vieron más o menos lo que me pasaba me engancharon a uno de estos aparatos, uno bastante cutre, con pantalla de fósforo, de ésos del año de la tana. Recuerdo que tras llevar un par de horas (en una camilla tirada en un pasillo, por cierto) me quedé mirando la pantalla fijamente y comprobé que mi pulso y forma de la onda eran absolutamente constantes y perfectos.

Nunca antes había visto mi ritmo pero saltaba a la vista que aquello no iba bien así que al primer enfermero que pasó cerca le dije, ‘oye, yo creo que ésto está mal conectado’, el tío me miró con cara de ‘¿y tú qué coño sabrás?, le repliqué ‘sí, debe estar mal porque esto es más perfecto que un metrónomo’. Miró la pantalla un par de segundos, tocó un botón (imagino que era un reset) y la máquina empezó a escupir mis datos reales, pasé de tener 60 bpm a ritmo constante a más de 100 bpm y unos altibajos de la hostia. El tío me volvió a mirar impresionado, con esa cara de ‘espero que no tengas un padre abogado’. Durante aquellas tres horas podría haber palmado y nadie se habría dado cuenta, la máquina habría seguido en bucle diciendo a todo el mundo que yo estaba estupendamente (como la cámara del autobús de Speed).

Mi compañero de habitación era un viejete muy majo del que tendría para escribir un libro entero.

Días después, ya en planta, me pusieron un cacharro portátil (del tamaño de una Game Boy) que emitía directamente mis datos de forma inalámbrica a una sala central desde la que controlaban a todos los enfermos. En una de ésas me levanté para ir a hacer de vientre al servicio y, mientras estaba sentado, lanzando al mercado mi mejor repertorio, irrumpió en la habitación una enfermera alertada por mis pulsaciones. ‘Ah, estás en el baño, entonces es normal que suban’. Creo que se pensó que me la estaba cascando.

En unos días había pasado de tener conectado un aparato del tamaño de una tele que ni siquiera funcionaba a llevar una petaca con la que desde otra sala podían saber hasta cuándo estaba aligerando carga. Eso me dio que pensar en varias cosas y una de ellas es que si alguna vez tuviera que hablar con alguien pinchado a uno de estos aparatos no miraría su monitor, nunca pondría los ojos sobre ese indiscreto espía de las emociones que sólo los médicos deberían poder llegar a ver.

El pitido de la muerte

Pero ahora llega la chicha del post, mi teoría sobre lo que sucede cuando se te detiene el corazón estando monitorizado.

Puede parecer una tontería, pero cuando un monitor cardiaco decide que estás muerto lo que en realidad está diciendo es que tu corazón ha caído. La máquina empieza a pitar de forma escandalosa, pero aún queda energía circulando por el sistema, y aún queda oxígeno en el organismo, y por tanto en tu cerebro. De modo que, aunque es terrible de imaginar, tu cabeza sigue funcionando muy a duras penas durante unos instantes. Estoy completamente seguro de que el pitido final se llega a oír.

Hay miles de formas de palmar en una cama de hospital, y muchos estarán tan mal que ni lo llegarán a oír, pero, en serio, estoy convencido de que un porcentaje enorme llega a escuchar ese pitido. Ese pitido diabólico que les dice a todos que ya estás muerto a no ser que te reanimen, que te lo dice a ti, porque cuando oyes ese pitido, aunque sea durante una décima de segundo, lo quieras o no, estás muerto.

21 comentarios, consecuencia de las altas tasas de alfabetización

Post oscuro. Me gusta.

Pregunta obligada: ¿te la cascaste? ¿Ellos… lo supieron? ¿Se hicieron los longuis?

Supongo que si lo escucha o no no será difícil de averiguar. En estos momentos en los que se habla tanto de muerte digna, quizás se deba arreglar estos pequeños detalles antes que ponerse a remover cielo y tierra.

Impresionante.
Supongo que algunos podrán escuchar ese pitido, ser reanimados y seguir vivos, Debe ser una buena experiencia :)

Dios que cabronada, tienes todala razón.

PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

(Ay dios mio que es mi monitor, que palmo!!, como me duele el pecho…)

Debe ser horripilante

Game over.

Creo que es mas bien:

PIIIIIIIIIIIIIIIIIII(que es ese ruido)IIIIIIIIIIIII(mecagüen…)IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Daniel Generoso
01/12/2010 a las 12:44

Me ha recordado (recordado, no te vayas a morir del subidón) a Poe, sin duda. Felicidades. Un saludo.

Te leo hace más o menos dos años y nunca había dejado ningún comentario.
Alguna que otra tarde/noche la he pasado ojeando el archivo de tu antiguo blog y encontrarme con esta entrada (que no había leído antes) me ha animado a hacerlo.

Como dicen por ahí arriba incluso recuerda a Poe. Buen post!!

Cielos.

Me recuerda a las tarjetas de seguridad de los aviones, las que hay en los asientos indicándote qué hacer en caso de emergencia. Te dicen todo el procedimiento a seguir en una situación que no ocurrirá porque si hay una emergencia lo estadísticamente más probable es que no puedas salir del avión por las salidas en los laterales, ni poner la máscara de oxígeno a tu acompañante después de colocar la tuya ni inflar el chaleco salvavidas tras salir del avión porque… lo más probable es que mueras antes de todo eso.

Completamente de acuerdo con Alberto, me encanta este artículo. Es profundo como tu…

Completamente de acuerdo con urb, es pregunta obligada, responde de una puta vez: ¿Te la llegaste a cascar mientras estabas conectado a eso, o no?

Pues me suena que sí que oyen el pitido. Creo que lo contaban en un reportaje de la Discovery, cosas de médicos o algo así. Explicaba exactamente eso, que cuando se te para el corazón sigues vivo lo suficiente para escuchar el pitido. Con maquinas como la que ideo Peter Griffin no pasaría.

urb, no, de ahí que diga lo de ‘se pensó’ y no ‘supo’. El ambiente hospitalario es lo más anticachondo del mundo, por más que se empeñen en las pelis porno de decir lo contrario.

Al menos tienes el consuelo de estar en un hospital, hay posibilidades de regresar del túnel y la luz blanca al fondo. Post chungo y que da mal rollo y la gente se espabila, hay que ver…

Eso en la Seguridad Social no ocurre. Al haber tanta gente en cada habitación, siempre te queda el recurso de imaginar que le ha tocado al de al lado.

PIIIIIIIIIIIIIIIIIII…

Podría ser peor. En vez de un pitido monocorde, podría ser un politono. De Camela. Imagínate tu despedida del mundo con algo tan horripilante.

Me apunto al gusto por los posts oscuros y me parto con el comentario de mced xD

Tan divertido como la primera vez que lo leí. Algunos posts envejecen bien, supongo.

mced, jajajaja, pensaba hablar de algo parecido en la entrada. Algo que te permitiera guardar un mensaje personalizado para que lo último que escuche el predifunto sea la voz de sus familiares. Pero pensé que sería demasiado mal rollo.

Ellohir, gracias, lo he ampliado respecto al original así que para la próxima aguantará mejor y ya no tendré que escribir nuevas entradas nunca.

BIP! BIP! BIP! … ESCUCHAME! Comprendeló! Eh imposiiible nueehtro amooó!

Eso si es una forma de irse.

Pues no es tan mala idea lo de el mensaje personalizado a modo de buzón de voz… Creo que lo patentaré :D

Muy buen artículo. He acompañado la lectura con la canción What Sarah Said de Death Cab for Cutie y la verdad es que le cae como anillo al dedo.

Comenta lo que quieras, si no me gusta lo borro y listo