Cerrando etapas

Embarcarse en nuevas aventuras (proyectos personales o en grupo, intentos de emprendimiento, etc.) es siempre algo muy agradable y vibrante, seguro que la mayoría de vosotros conocéis la sensación.

Todo se coge con muchas ganas, las ideas son novedosas y atractivas y dejan llevar nuestra imaginación ante un lienzo en blanco, el proyecto por completar. La mente se deja ocupar con esos nuevos estímulos y se las apaña para sacar lo mejor de nosotros mismos, habitualmente a costa de algunas horas de sueño de aquí y de allá. No es de extrañar que cuando toca hacer lo contrario, deshacerse de aventuras pasadas, nos cueste tantísimo dar el último portazo.

Fotografía del típico cartelito americano de Sorry were closed

JeffStewartPhotos.

Yo soy un auténtico experto en iniciar historias y no llevarlas a término, y no soy el único. El mundo está lleno de chicles que ya no se pueden estirar más y de ideas que terminan agonizando de forma lamentable, que no fueron matadas a tiempo y ya ni siquiera pueden recibir un final digno. Las de internet, por su propia naturaleza, son bastante fáciles de analizar y basta darse un paseo por el archivo de cualquier web de actualidad internetera para ver que muchas cosas de las que se hablaba hace un par de años ya directamente no existen, o bien no han evolucionado nada desde su lanzamiento inicial.

¡Y aún asín, me querís!

¿A qué viene esto?, pues a que recientemente he decidido cerrar dos pequeñas aventuras ya agotadas, de las que apenas os hablé nunca pero que paradójicamente si quiero comentar ahora, a título póstumo y por mi cara bonita.

Web de fotografía

En marzo de 2008 me monté una especie de photoblog, completamente anónimo, con el que mostrar mi pretencioso arte al mundo. Me lo tomé bastante en serio y lo alimenté diariamente con fotos de razonable calidad.

Si los bloggers tienen fama de pelotillas y endogámicos lo de los photoblogs ya sí que era exagerado.

En cuanto a la presentación del tinglado, ya me conocéis, suelo cuidar bastante los detalles y aquello no fue una excepción; la cosa me quedó bastante resultona. Tenía una aproximación muy similar a la que ahora se estila tanto en las versiones para tablets, llenando el ancho completo del navegador con la foto de cada día en toda su gloria y un archivo de miniaturas con el que encontrar cualquier foto pasada de un solo vistazo.

Contrastaba enormemente con los típicos sitios montados en Blogger sobre plantillas pensadas para texto y creo que ese respeto hacia el propio medio hizo que a muchos les empezase a gustar pasarse por allí. Poco a poco se llegó a formar una pequeña comunidad en torno a la web, con comentarios pedantes en cada foto y ese tipo de cosas.

Dos años después, en marzo de 2010 ya sólo subí siete fotos, frente a las sesenta del año anterior. Un año después, en marzo de 2011 ya sólo publiqué dos tristes fotos; y hoy he visto que no he vuelto a publicar ni una más desde entonces. En su mejor momento la web recibía a unos novecientos visitantes diarios (cerca del doble de infa.me, por poner en contexto); ayer recibió a tres.

Creo que este marzo, tras todo un año de inactividad, es un buen mes para dar por cerrada esa etapa. Voy a coger todas las fotos, en orden, imprimirme un librito para tener por casa y cerrar esa web para siempre, sin ningún rubor. Aprendí mucho con este proyecto, hice más y mejores fotos, desarrollé mis habilidades como diseñador amateur y me mantuve entretenido en una época en que me costaba bastante sobrevivir entre finde y finde. No se puede pedir más.

iPad

A comienzos de 2010, precisamente también en marzo, me animé con un compañero de trabajo a desarrollar aplicaciones para iPad (que acababa de ser presentado y ni siquiera estaba a la venta). Nos pusimos manos a la obra y en un par de semanas de trabajo de flexo y café de medianoche ya teníamos montada una app muy sencillita. Conseguimos tener la aplicación a la venta desde el mismo día que se lanzó el iPad al mercado y, durante un brevísimo espacio de tiempo, fue una de las apps más descargada de su categoría (claro, apenas había competencia, pero no por ello deja de ser flipante).

Precisamente Google Wave es un buen ejemplo de los fracasos de internet que comentaba antes.

Aprovechamos un par de eventos de desarrolladores para mover nuestra idea aquí y allá, nos hicimos unas tarjetas muy chulas en MOO y más por casualidad que otra cosa llegamos a conocer a varias personas interesantes. Había tanto movimiento en el mundillo que incluso nos llegaron ofertas para desarrollar apps para otros. Pero eso no es a lo que nos queríamos dedicar (y tampoco teníamos el tiempo para hacerlo en condiciones), ¡nosotros queríamos hacer nuestras propias apps!, y llenamos unos cuantos Google Docs (y conversaciones en Google Wave) de ideas chulas y cosas que queríamos hacer a continuación.

Ingresamos unos 150 euros a lo largo dos años. Esos dos años en la App Store nos costaron 160 euros. Un descalabro, vaya.

Pues bien, no lo queríamos suficiente porque hoy, dos años después, no hemos hecho ni una sola app más. Para quien no conozca el modelo de distribución de Apple, los señores de la manzana cobran 80 euros al año por tener aplicaciones a la venta en su tienda y, nuestra app, ya no cubre los gastos. Nunca pensamos que nos fuéramos a hacer ricos pero pagar otros 80 euros por algo que ya nadie se baja no nos merece la pena así que hemos cerrado el tenderete de mutuo acuerdo.

¿Un fracaso?, pues hombre, en buena parte sí, pero gracias a ello me leí de cabo a rabo toda la estupenda documentación de Apple sobre diseño de interfaces, aprendí a programar un poquito en iOS y sobrellevé una época en que mi curro diario se había vuelto aburrido y menos desafiante que hacer espaguetis para dos y que te sobre media cazuela. Por si eso fuera poco hicimos algunos buenos contactos en aquella etapa y desde allí se nos presentaron varias oportunidades, que en mi caso me hicieron dar un giro a mi vida profesional como de la noche al día.

De esta nueva aventura os hablaré dentro de dos años, cuando abandonemos.

Mi amigo y yo estamos ahora comenzando una nueva aventura y ambos sentimos que salimos muy reforzados de aquella experiencia. Aprendimos mucho, conocimos mejor nuestras limitaciones y cometimos ciertos errores que ahora vamos a intentar esquivar.

Moraleja

Lo que intento contar con estas dos inconexas historias de desencantos huguiles es que no hay que tener miedo a empezar cosas, pero tampoco hay que tenerlo a darlas por concluidas. De todas las experiencias se pueden sacar cosas en claro y con los años me he convencido de que terminar un proyecto sin ‘haber conseguido nada’ no es necesariamente un fracaso si al menos el proceso te ha valido de algo. Y ese algo ni siquiera tiene que ser algo relacionado con el propio proyecto.

Y, ojo, que a mí me parece una soberana gilipollez esa actitud de abrazo al fracaso que muchos gurús de palo intentan defender con más cuento que los cursillos de risoterapia (hay tantos ejemplos de gente que triunfa al décimo intento como de gente que triunfa a la primera, pero intentar justificar que es mejor perder antes de ganar es insostenible). Y también detesto esa fijación de otros tantos que ven la solución a todos los problemas del mundo con que cada asalariado o parado se convierta en un entrepreneur ‘del internet’.

Pero eso, creo que cada cosa hay que verla en su justa medida, saber manejar los tiempos y no quemarse en exceso con las cosas que no salen muy allá es la clave para mejorar poquito a poco, proyecto a proyecto. Ya sabéis lo que dicen de las retiradas a tiempo.

15 comentarios, frikis sueltos

Este post es lo que me faltaba para decidirme a cerrar mi blog. Gracias por abrirme los ojos.

Me ha encantado el post, me lo guardo porque justo ahora estoy pensando en meterme en un proyecto parecido (web profesional y app de iPhone con un colega diseñador) ¿Pero no crees que quizás si hubieras promocionado en su momento la web y la app en esta pequeña atalaya repleta de fieles incondicionales, o la hubieras movido por agregadores, foros o enviado muestras a blogs tipo Applesfera o Appleweblog para que la promocionaran, habrías tenido más descargas? Bueno, elucubro, porque a lo mejor lo hiciste, en ese caso retiro lo dicho.

Un abrazo jefe, que aunque no comente mucho, mantengo fielmente tu RSS en mi lector.

Michael J. Fox
06/03/2012 a las 08:35

Estoy muy de acuerdo con la entrada, pero mucho. Y para ilustrarlo, una pequeña “historia”:

El año pasado me metí en una ingeniería con toda la ilusión del mundo, y pese a que me gustaba lo que aprendía, no conseguí sentirme implicado.
Mi duda estaba entre si seguir sin ganas en aquella carrera o tirar (o eso creía yo en ese momento) un año de mi vida y cambiar radicalmente de rumbo.

Al final dejé la carrera y me a estudiar lo que de verdad quería (ilustración y cómic, un buen cambio ¿no?). Aparte de ser la mejor decisión de mi vida, me he dado cuenta que el año pasado en la ingeniería, pese a no llevarme a ningún lado, ha sido de los más importantes de mi vida, el Michael J. Fox que entró no es el mismo que salió.

Está claro que conseguir algo tangible en un proyecto (dinero, la titulación, etc.) no es lo único que te puedes llevar, hay mucho más detrás de todo eso, y hasta más importante.

Ayer mismo, me preguntaba uno de los que se suelen pasar por aquí si deberíamos cerrar un podcast que ya no hacemos o pagamos el dominio un año más. Supongo que será el último año que lo paguemos.

¿entrepeneur?

Vale sí, pero te has ido a lo fácil, tío. Me explico. Hablas de proyectos más profesionales que personales y que, además, estaban prácticamente cadáver cuando decidiste darles matarile. La aplicación de la que hablas creo que es conocida por todos y la galería de fotografías, si se parece a todo aquello que bocetaste hace años cuyas capturas en Linux deben andar por ahí, tenía buena pinta. Pero tú mismo lo has dicho, si pudieras seguir en el sector de desarrolladores legales de Apple sin pagar la licencia, ni te hubieses planteado olvidar el tema aunque apenas tuviese actividad la aplicación. La web fotográfica igual, la has enterrado, pero ya la dabas por muerta.
Que sí, que tienes razón, que es natural que busques ejemplos sencillos para aclarar el mensaje de la entrada, pero aplicándolo a un plano más personal que “semi-profesional”, la dificultad es tan elevada que cerrar el libro y dejarlo en la estantería, es decir, dejarlo a medias y huir, ni siquiera se considera una opción.

A ver, no quiero seguir por aquí porque me metería en un tema que, según creo por cómo es la entrada, no viene a cuento. Paso de liarme. Buenos días y todo eso.

Juankiblog, era el objetivo de la entrada.

Vedia, pues puede ser, pero en esa época intentaba mantener de forma más independiente el blog y mi identidad persona, así que alguna actuación hice pero con cierta discreción. Probablemente si hubiera tirado un poco de contactos habría conseguido hacer un poquito de ruido en el primer momento, pero no creo que hubiera cambiado mucho la película. La app era una chorradita que ni con todo el marketing del mundo podría haber triunfado, que conste.

Michael J. Fox, gran historia la tuya.

Aloisius, ay, amigos, los podcasts. Jamás existió un medio menos agradecido en la internets.

ElGekoNegro, te sorprendería saber el mucho tiempo que he dedicado a escribir esta entrada. El texto inicial estaba muy enfocado a ese plano personal que comentas y danzaba entre párrafos hablando de intentos de empresas y de rupturas amorosas. Al final la cosa se volvió ilegible (además no soy ningún experto en relaciones personales) y eliminé todo rastro de ello y lo centré en lo puramente ‘profesional’.

Respecto a los ejemplos, sí, llevas razón en una buena parte, hemos quitado la app de la App Store para no gastar más dinero, ni más ni menos. Si fuera gratis ahí seguiría (y ojo, que alguna descarguilla seguía teniendo), pero el planteamiento ‘formal’ de abandonar esa vía ha sido un poquito independiente de eso y lo hemos hecho más por quitarnos toda la historia de la cabeza y poder centrarnos en cosas nuevas. También teníamos sobre la mesa la llegada del iPad de alta resolución y nos veríamos ante la tesitura de querer actualizar la app, pero sin ganas. Era más complejo de lo que parece.

En cuanto al photoblog, pues sí, estaba muerto, pero no más que mi cuenta de Flickr y ésta última no se me ocurre cerrarla. Y tampoco me suponía ningún coste así que, igualmente al caso anterior, lo he hecho más por desplazar esa pequeña preocupación de mi cabeza y poder pensar en otros temas.

Me ha encantado el artículo, pero coincido con ElGekonegro que es quizás un poco centrado en cosas “corporativas”. Aunque cada cual puede interpretarlo en el plano que prefiera, claro.

He vivido tu historia. Un proyecto con el que quizá no vas a ninguna parte, pero del que he obtenido un enorme beneficio profesional que sé que me ha ayudado a estar donde estoy ahora. Una de las mejores cosas que le puede pasar a un desarrollador en Internet. Por otro lado, es correcto esto que cuentas de las moralejas chorras de gurú de mierda y las motivaciones absurdas.

De las mejores cosas de esta web, es cuando viene The Black Geko y te lee la cartilla xD

Un punto eso de guardar proyectos para uno mismo y su anonimato. Es complicado cuando tienes un juguetito entre manos que estás creando de la nada y en el que pones tu tiempo y tus ilusiones, conseguir no hacer público eso que estás haciendo y esperar a que esté terminado, o en tu caso a que acabe muriendo.

Yo, la verdad, nunca lo he conseguido y quizás pro eso ninguna de esas cosas ha llegado a tener el mínimo atisbo de éxito.

La verdad es que esta entrada me habría venido bien a principios de curso, cuando no sabía que iba a hacer con mi vida al terminar la carrera (por la que no siento mucho entusiasmo). Me costó bastante asimilar la idea de que no deseaba ejercer de logopeda, supongo que es porque estoy en último curso y me sentía como si hubiese tirado 3 años de mi vida.

Al final redescubrí lo mucho que me gustaba el diseño de moda y, como también quería aprovechar lo que he aprendido en estos años decidí crear materiales para los que ejerzan. Ahora me queda ver qué necesito estudiar o como montármelo para poder hacer ambas cosas a la vez, lo cual se me está haciendo un poco difícil.

Supongo que lo de cerrar etapas incluye a Pijus Erectus, que ya se le hecha de menos en comentar.

Vaya vaya, así que esos eran los proyectos de cuya existencia dejaste caer ciertas “pruebas” hace unos años… La verdad es que lo basado en contenido “gratis” en Internet da pocas satisfacciones y casi se hace por amos al arte, y lo de las Apps de Apple propias o indies ha bajado bastante porque además cada vez requieren más inversión (tiempo o dinero), hay más competencia y son aún más capullos a la hora de filtrarlas. El mercado de desarrollo para terceros sí es bastante activo y si te mueves se paga bien, pero últimamente sólo he visto un caso de éxito de gente que conozca vendiendo sus propias aplicaciones (y veo mucho por cosas de trabajo).
Algún día te sale algo bien seguro, ya verás. Te autoentretienes que da gusto verte y eso es la clave en mi opinión…

Todo llega, todo pasa y todo cambia….

Nada, sin novedades… Yo por lo poco que he visto no dejas todo a medias, más bien al contrario, si gusta eso “del Interné” tienes que montar un blog en vez de quedarte mirando porno y cuando salió el iPad tenías que estar ahí. No te conformarías con tener un ejercito en el Age of Empires, tendría que ser de dimensiones épicas y si no es así, pues pasas. Que se lo pregunten a tus cucarachas… La gente normal compra cucal y tú te convertiste en exterminator… Y así con todo. Me meto de vez en cuando aún por aquí, maldito bloguero vago, porque sé que en realidad no puedes estarte quieto y algún día anunciarás algo muy grande.

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